2012-09-27 22:09 FC Barcelona Por: Administrador

Txiki, el recomendado de Cruyff (II)



Descontrol con Messi
El 12 de septiembre de 2005 podía leerse en Mundo Deportivo: “Txiki Begiristain descartó ayer la posibilidad de que Lionel Messi viaje mañana a Bremen con el resto de la expedición azulgrana para disputar el partido de la primera jornada de la liguilla de la Champions en el feudo del Werder”. “Tenemos el mismo problema que en la Liga española y no es cuestión de buscar responsabilidades porque hay una norma y una vez esté rectificada podrá jugar. Nada más”, dijo.  Messi viajó a Alemania y saltó al césped en el minuto 65. Una muestra más del nivel de coordinación existente en el cuerpo técnico. Por cierto, que sobre Messi advertía: “Debemos mimarlo para que sea un crack cuando tenga que serlo. Parece que Messi tenga que jugar siempre y que ya sea un crack y marque goles en cada partido. Hay que ir paso a paso”. Aquí le falló la coordinación con el presidente, que por esas fechas fue el primero en elevarle a categoría de crack (“es una mezcla de Maradona y Cruyff”) y someterle a la máxima presión.

 



Más contradicciones
Decía el 29 de septiembre de 2005 en Catalunya Ràdio: “Si no hay ningún problema, el sueco Henrik Larsson seguirá en el club un año más”, y de Maxi López afirmaba que “esperaremos a diciembre y tomaremos una decisión sobre una posible cesión”. Ni Larsson siguió un año más ni Maxi López aceptó la cesión. Luego apuntaría perplejo: “Nos extraña la decisión de Larsson (…) Nosotros le ofrecimos el pasado verano la oportunidad de seguir en la elite”. ¡Qué raro! Larsson no cayó rendido ante su gracia negociadora. Txiki no se lo explicaba. Parecido a cuando dijo: “Mario es justo lo que necesitábamos”. El secretario técnico seguía cubriéndose de gloria, ahora ya sin directivos “ignorantes” que pudieran corregirle.

 

Presume de independencia
Txiki lamentaba que “aún no hayamos convencido a nadie de la independencia que tenemos. Me sabe mal que se dude de la independencia de Rijkaard, que ha demostrado una manera de ser y un buen rollo extraordinario”. Y, paralelamente, Miguel Rico se permitía dudar de esa independencia en Sport el 25 de octubre de 2006: “¿Lo han visto? Pues ya está claro. Dicho y hecho. Cruyff insinuó, por la mañana, que deberían acabarse las rotaciones y Rijkaard, por la noche, confirmó que, a partir de ahora, quedaban liquidadas las cuotas de participación e iban a jugar los que estuvieran en mejores condiciones. O sea que, como dijo Cruyff, se han terminado las rotaciones. Quien esté contento bien y quien no, que se apunte a la legión.
Y seguía Rico: “Gudjohnsen es un buen futbolista pero jamás un ‘nueve’ capaz de sustituir a Eto’o. Sin embargo, Rijkaard prefirió al islandés pese a que Begiristain le insistió, una y mil veces, en que, para tener otro ariete nato en la plantilla, había que fichar a Diego Forlán. Se acabó imponiendo la tesis del entrenador algo, por cierto, incompatible con el decálogo de la candidatura Laporta. En concreto, el que hacía referencia a las competencias del DT. El Barça fichaba a quien consideraba oportuno y el entrenador de turno, los entrenaba y punto. En este caso se ha hecho lo contrario.
En consecuencia, no hay duda. Con Gudjohnsen, por lo que sea, se saltaron a Txiki sin que Begiristain pusiera el grito en el cielo, pero también es cierto que, a la hora de la verdad, cada uno tiene su responsabilidad y la del director técnico es ésta. La de que ahora nos encontramos con que el Barça ha gastado una millonada para que el equipo tuviera un recambio de Eto’o y no tiene nada. Más datos. Maxi, que está en el Mallorca, costó –entre pitos y flautas– 7,2 millones y Gudjohnsen –entre el traspaso y los complementos– casi 15. Total, 22 millones y pico gastados... y sin delantero centro
”.



 

Fichajes que brillan
Lluís Mascaró tenía una visión diferente a la de su compañero en el mismo medio: “Txiki-Rijkaard o cuando la unión hace la fuerza” decía el 17 de noviembre de 2006: “Es lógico que cuando fichas a 22 jugadores con el objetivo de renovar completamente una plantilla perdedora para convertirla en un equipo campeón puedas equivocarte en un tanto por ciento de las incorporaciones. Y eso lo reconoce hasta el secretario técnico, Txiki Begiristain. Los nombres de Mario, Rustu, Quaresma o Albertini son pequeñas manchas en un historial en el que brillan Ronaldinho, Eto’o, Deco, Márquez, Edmílson y todos los que han hecho posible ganar dos Ligas y una Champions”. Ya es mala suerte, ninguno de esos que brillaban fue fichado por Txiki.

 

No más Romeritos”
Era lo que pedía Enric Bañeres en Mundo Deportivo el 23 de noviembre de 2006, cuando la secretaría técnica se planteaba algún refuerzo en el mercado de invierno: ”La falta de previsión y el desconocimiento del mercado llevó hace un par de temporadas al fichaje fallido de Maxi López y al inoperante de Demetrio Albertini. En cambio, un año antes se había hecho un bingo con Edgar Davids. O sea que el problema no está en fichar o no fichar sino en fichar bien (Davids) o fichar mal (Maxi López). Si en vez del delantero argentino se hubiera fichado a Vincenzo Iaquinta (Udinese), a lo mejor estaríamos hablando maravillas de los refuerzos invernales… Pero es lógico que con nuestra historia haya recelos a fichar a media temporada. El caso más pintoresco de todos fue el del paraguayo Romerito, hoy una estrella del rock en su país, quien llegó como refuerzo a media temporada 1988-89, y Johan Cruyff lo hizo debutar en el decisivo Barça-Madrid (0-0), en el puesto del goleador Gary Lineker”. El Maestro que adoptó tan temeraria, irresponsable y equivocada decisión era el mismo que servía de fuente de inspiración a Txiki Begiristain.

Autocomplacencia
El 11 de febrero de 2007 Sandro Rosell hizo un alto en su política de “alejamiento” y soltó, entre otras cosas, que Ronaldinho, ya en evidente decadencia, quizá no era en ese momento feliz en el Barça. Respuesta de Txiki: “¿Que Ronnie no es feliz? Yo lo veo bien. Está animado y su actitud es sensacional”. Autocomplacencia pura. Yo lo veo bien y a esperar a que suene la flauta y mejore su rendimiento por la gracia divina en lugar de encarar el problema de raíz, solucionarlo y recuperar al mejor Ronaldinho. Luego ya sería tarde y se quejaría el presidente de que no le habían informado. ¿Cómo le iban a informar si el secretario técnico lo veía todo bien hasta que se consumó la pérdida del último de los títulos a los que optaba el Barça ese año? Ese era, según Laporta, el secretario técnico que “lo hace mejor que nadie”. Desde fuera le daban pistas y no se daba por enterado.

 

”Txiki: Mucha nariz y poco olfato”
Era el texto de una pancarta que se desplegó en el Camp Nou para mostrar el descontento de la afición con el trabajo del responsable de la parcela deportiva. Por ejemplo, por permitir un bolo en El Cairo en los días previos al desenlace final de la Liga que, claro, perdería el Barça. O desde los despachos torpedeaban su trabajo o su opinión no tenía peso en la junta.

Se consuma el desastre, llegan los lamentos
Una vez confirmado que el año en el que el Barça estaba llamado lograr siete títulos acabaría conformándose con la Copa Catalunya y la Supercopa de España, Txiki asumía su responsabilidad y anunciaba el 20 de junio cambios para "reactivar al grupo". Y entonces sí, una vez todo perdido ya empezaba a ver en la plantilla un "estado de relajación". ¡A buenas horas! “Creía que este equipo podía volver a ganar porque tenía una gran calidad, pero los responsables de la gestión de la plantilla hemos ido mirando domingo a domingo cómo acababa cada jornada sin fijarnos en el día a día”. A eso se le llama ejercer la responsabilidad con cabeza. Se lamentó de que “vivíamos del teletexto. Íbamos primeros en Liga, clasificados en la Champions, superando rondas en la Copa... La temporada iba pasando y manteníamos intactas las opciones y ese ha sido el principal problema. Cuando quisimos reaccionar, fue tarde. Ver que íbamos los primeros ha creado un estado de relajación que no ha sido el adecuado para poder competir”, comentó Begiristain en Sudáfrica, donde el Barcelona jugaba un amistoso ante el Mamelodi Sundowns de Pretoria, el último partido de la temporada que serviría para dejar KO a Puyol por cuatro meses. Begiristain reconocía no haber seguido al detalle la preparación de los jugadores y prometía una aplicación más dura de las normas disciplinarias. "No es cuestión de crear un estado de excepción, sino de ser riguroso y saber qué hace cada uno para llegar bien a los entrenamientos”. Las nuevas normas funcionaron tan bien, que la siguiente temporada sería todavía peor.

 

El papel de “malo”
Al día siguiente Sport informaba en su portada: “Deco, en el mercado”. Ya teníamos un culpable para tranquilizar las conciencias. Pero Josep Mª Casanovas no se conformaba y le enviaba un aviso a Begiristain. ”Hay un personaje que tiene la máxima responsabilidad, Txiki Begiristain. Su gestión en el pasado levanta notables críticas si tenemos en cuenta que realizó varios fichajes que no dieron el nivel de rendimiento exigido: Mario, Maxi, Albertini, Van Bommel, Ezquerro, Thuram y Gudjohnsen… A veces da la sensación de que Txiki no tiene todo el poder o que él mismo no se cree la importancia de su cargo. Su responsabilidad no acaba con los fichajes, debe controlar el área deportiva durante la temporada sin dejarse pisar el terreno y si algún día tiene que hacer el papel de malo, va incluido en el sueldo. No hablar por no ofender a veces es perjudicial para el club.
El secretario técnico debe mandar. La última temporada Txiki se ha equivocado asumiendo el papel de secretario del entrenador desde el momento en que ha querido consensuar con él todas las decisiones y se ha dejado influenciar por su criterio. El error principal se produjo el pasado verano cuando aceptó la recomendación del entrenador en el fichaje del goleador que debía sustituir a Larsson. Su candidato era Forlán y se acabó fichando a Gudjohnsen, craso error, el islandés no ha encajado y Diego ha continuado metiendo goles con el Villarreal. Txiki tiene que pensar más en el club que en su buena relación con el entrenador, tiene que imponer sus criterios, ya que a veces querer consensuarlo todo es un mal negocio. Este equipo se ha hecho grande fichando a Ronaldinho y Eto’o y ninguno de estos dos fue iniciativa de la secretaría técnica ni del entrenador. El primero fue una iniciativa de Sandro Rosell y el segundo tuvo a Laporta como máximo valedor
”.

 

¿Se echa en falta a Rosell?
Y proponía Casanovas potenciar la comisión deportiva para paliar esa falta de autoridad. ”El Barça debe solidificar sus estructuras futbolísticas ya que para tener una gran plantilla se debe contar con los mejores a nivel de gestión deportiva. Txiki lleva cuatro años en el cargo y debe dar la medida de sus posibilidades, cierto que llegó sin experiencia al cargo, pero ahora hay que exigirle mucho más. Aunque cobre menos que Rijkaard, su cargo a nivel de jerarquía interna no debe estar por debajo del entrenador ya que en tal caso siempre estará atado de pies y manos con lo que diga y haga el míster. También se tendría que plantear el club ampliar la comisión deportiva, es un comité demasiado importante para estar formado sólo por entrenador, secretario técnico y presidente, casi una reunión de amigos. Faltan voces de otro entorno, como el médico o directivo, capaces de aportar una visión más profunda y estudiada de la situación…” Ese ausente respondía al perfil de Sandro Rosell. Pero a éste ya le habían despachado.

 

 El seguimiento del teletexto
Miguel Rico iba más lejos: “Lo último de Txiki es de locos porque sólo desde una irresponsable frivolidad, se puede admitir que el Director Técnico declare que el Barça –con 300 millones de presupuesto– ha seguido la marcha del equipo a través de las informaciones del telexto. Y, claro, al verle primero en la tabla eso era síntoma inequívoco de que todo estaba funcionando de maravilla pese a que, sobre el terreno de juego, parecía todo lo contrario. Es decir, que como reconoció el propio Begiristain, su departamento siguió semanalmente la marcha del equipo en vez de hacerlo día a día, minuto a minuto. Y dicho eso, se quedó tan ancho y convencido de que le van a seguir pagando la nómina. Increíble”.
Estoy de acuerdo con el presidente en que la plantilla era capaz de hacer mucho más de lo que ha hecho”, decía Txiki. Pues ese era un problema suyo y no del teletexto. Su trabajo consistía en confeccionar una plantilla que funcionara. Si no lo conseguía, su aportación acababa en fracaso. En cualquier empresa alguien paga los errores cuando los resultados no son los esperados. En el Barça del amiguismo, no. Lo cierto es que para seguir la marcha del equipo a través del telexto no hace falta un secretario técnico con ficha de crack. La portera de Núñez podría hacerlo como mínimo igual y a otro precio.

 

Responsable del pobre rendimiento
Txiki no podía admitir con más claridad el fracaso de su gestión: “A partir de ahora, si entendemos que hay algo que no se puede o no se debe hacer no se hará. Asumo completamente la responsabilidad en el control de la gestión sobre los técnicos y los jugadores y la falta de reacción en la bajada de rendimiento”. ¿Y qué habría estado haciendo el secretario técnico durante toda la temporada si no se ocupó del día a día? Su dedicación al fútbol base no le sirve como excusa porque los resultados ahí aún fueron peores.
"Hay que ser más riguroso en la calidad del entrenamiento
", reconocía también. ¿Y eso de quién era responsabilidad? ¿Del encargado del marcador o quizá de Sandro Rosell, el que no era ex futbolista y al que había que impedir que metiera las narices en su parcela? El paso del tiempo demostró que la figura del vicepresidente deportivo era imprescindible para controlar a los empleados e impedir que se relajaran en su trabajo del día a día y lo fiaran todo al teletexto. Ahí faltó un directivo con cara y ojos que pusiera orden en el descontrol absoluto en que se convirtiò el vestuario en los años previos a Guardiola.
Si volvemos a hacer bien el trabajo los éxitos llegarán de nuevo”, decía, y la temporada siguiente empezó igual o peor. Humo y más humo. La llegada de Guardiola, cual mesías redentor, era absolutamente imprescindible para acabar con el caos, “volver a hacer bien el trabajo” y recuperar la senda de unos éxitos que Begiristain no era capaz de encontrar.

 

Renovaciones absurdas
Gio Van Bronckhorst y Giuliano Belletti ampliaban sus contratos con el Barça en el mes de marzo de 2007 porque, según Txiki, “han ofrecido un buen rendimiento y pueden seguir ofreciéndolo”. Seguramente por eso cuatro meses después Gio se iba al Feyenord y Belletti al Chelsea. ¿Si su rendimiento era óptimo por qué les dejaron marchar?  ¿Y si eran prescindibles, por qué se les renovaba el contrato?
Y mientras se iniciaba la época de rediseños en las plantillas, el Real Madrid le volvía a pasar la mano por la cara al atribulado secretario técnico del Barça vendiendo a su portero suplente Diego López al Villarreal por 6 millones de euros –el triple de lo que pagó el club castellonense por un portero consagrado como Reina- mientras Gio, fijo en la selección holandesa, volvía a su país sin dejar un solo euro en las arcas del club blaugrana. Otro ejemplo de la eficacia de la secretaría técnica.
Hasta ese momento el Barça había obtenido en cuatro años 30 millones en concepto de venta de jugadores: 9 por Luis García, por quien el Liverpool pagó su cláusula, 6 por Quaresma abaratando el fichaje de Deco, 7 por Riquelme, 6 por Van Bommel y 2 por Reina.
El 3 de julio de 2007 Joan Maria Batlle lamentaba en Sport que “aquí no entra ni un euro. En una semana, el Barça se ha gastado 49 millones en fichajes y, como mínimo, aún le falta afrontar una inversión importante por un central. Nos iremos más allá de los sesenta millones, diez mil millones de las antiguas pesetas. En cambio, del Camp Nou se han ido Saviola y Gio sin dejar ni un triste euro en caja. Y de los que se tienen que ir no esperen grandes ingresos, pues sus fichas son muy altas y los posibles compradores no pueden hacer frente a traspaso y contrato. Den gracias a que se los lleven gratis y nos ahorremos sus fichas”.

 

Amor, a la calle
Guillermo Amor tuvo una salida polémica del club como futbolista. Acababa contrato y Van Gaal decidió no renovarle habida cuenta de que su condición de suplente no se correspondía ni con su ficha ni con su prestigio. Algo parecido a lo aducido por Txiki sobre Saviola. La cuestión es que el hecho se politizó adecuadamente por los encargados de avivar fuegos en el entorno mediático blaugrana de la época, que expusieron el tema como una falta de respeto hacia el jugador. Incluso Albert Perrínm, el futuro vicepresidente responsable de la cantera, llegó a comparar la situación con las prácticas de las SS.
De cualquier forma, Amor quedó libre para negociar su futuro sin que el Barça obtuviera ninguna rentabilidad con su salida. La postura del club le resultó muy rentable económicamente al futbolista porque se mantuvo en activo varios años más jugando en la Fiorentina y el Villarreal.
Todo aquel clamor mediático de entonces se transformó en vergonzoso silencio cómplice cuando Txiki Begiristain le puso a Guillero Amor de patitas en la calle impidiéndole continuar su labor al frente del fútbol base en la Ciudad Deportiva. Dos días antes de expirar su contrato, Txiki le comunicó a su ex compañero y ex amigo que no contaba con él. Seguramente tres días antes no podía decírselo porque no lo sabía. El teletexto no le había marcado las directrices. Y, eso sí, el escándalo de su primera despedida ahora se convertía para los medios de comunicación en un sacrificio necesario. Los efectos de la anestesia mediática iban en aumento.

¿Las cosas se hacen bien?
Pero Txiki Begiristain podía estar tranquilo. No le faltaban incondicionales mediáticos dispuestos a aplaudirle sin reservas. Toni Frieros, por ejemplo, se maravillaba en Sport, el 20 de julio de 2007, de que el secretario técnico hubiera hecho los deberes con los fichajes. Quizá el aplauso venía motivado por el hecho de que el propio Txiki hubiera confesado meses antes que no había hecho los deberes de la temporada 2006-07 desatendiendo el día a día del equipo y limitándose a seguirlo a través del telexto.
Quienes, en su día, dijimos y escribimos que había llegado la hora de que Txiki Begiristain se pusiera las pilas, debemos admitir, sin ambages, que, efectivamente, se las ha puesto. Y es más, la celeridad con la que se cerraron los fichajes ha demostrado que ni hubo precipitación ni fuegos de artificio. Había cuatro futbolistas en la lista y los cuatro han sido ya presentados. Por lo tanto, cuando las cosas se hacen bien, hay que admitirlo. Y punto”. Curiosamente, en el mismo Sport, años atrás se alababa a Txiki por todo lo contrario, por no cerrar pronto los fichajes, tener paciencia y esperar mejores oportunidades sin inflar los precios. Txiki siempre fue un hombre afortunado. Hiciera lo que hiciera no le faltaban las ovaciones mediáticas. Incluso cuando “las cosas no se hacen bien”.
Seguía Frieros: “Se ha demostrado que ganando o perdiendo la Liga, el FC Barcelona ya tenía decidido qué futbolistas necesitaba para su nuevo proyecto deportivo. No se improvisó un solo nombre. Con Henry, como se pudo demostrar más tarde, hacía meses que se habían iniciado los contactos. Una operación que Ferran Soriano, vicepresidente económico, supo cerrar con maestría”. Por supuesto que todo lo que hiciera Soriano tenía que ser con maestría. A Rosell no le dejaban intervenir en los fichajes. Ni siquiera le informaban. Soriano en cambio, además de atender los números, tenía barra libre para acaparar portadas jugando a los fichajes… y pagando más de la cuenta por material de derribo, como le sucedió con Henry, que llegó al Barça muy tarde y dispuesto a cobrar un plan de jubilación. Aunque, eso sí, con “maestría”.
En este proceso las personas que han intervenido en todas las negociaciones han podido constatar la enorme fuerza y prestigio que todavía tiene el Barça. Todos, Henry, Touré, Abidal y Milito, en cuanto supieron que había la posibilidad de vestirse de azulgrana pusieron de su parte para que las respectivas operaciones llegaran a buen puerto. El Milan quiso a Henry, el Real Madrid a Abidal, la Juventus a Milito y como ya sucediera en su día con Ronaldinho, Eto’o, Deco y tantos otros, lo tenían más claro que el agua: primero, el Barça”. Que no dude Toni Frieros de que si las ofertas del Milan, el Real Madrid o la Juventus hubieran sido mejores que la del Barça, ninguno de esos fichajes habría vestido de azulgrana.

 MAÑANA, PRÓXIMO CAPÍTULO

Txiki, el recomendado de Cruyff (III)

Motta, contra Txiki / Giuly se va echando pestes / Generoso Txiki / La Copa África / Cierra las puertas a Cesc / Le desmienten por Riquelme / Le abre la puerta a Gudjohnsen / ”Tenemos identificados los problemas” / ”Txiki, mira el teletexto y haz algo” / Cesión gratuita de Marc Crosas / Un problema de autoridad / Navarro, Sergio García y Cesc / La cultura del teletexto / Miente sobre Mourinho / Golf en Bulgaria en un momento delicado / Falta de liderazgo / “Me estoy llenando de argumentos” / La calle, contra Txiki / Un vestuario de cachondeo

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