2012-03-31 10:03 FC Barcelona Por: Administrador

Ultimátum de Mourinho: O Iker o yo



El aparato de propaganda más próximo al presidente Pérez ha tratado de minimizar la situación, pero el divorcio entre el técnico y el portero ha llegado a una situación límite que ya ni los más fieles al régimen de Florentino son capaces de callar. A Mourinho no le hace ninguna gracia la capacidad de liderazgo de Iker en el vestuario y su ascendencia sobre el grupo de los jugadores españoles que en algunos momentos ha llegado incluso a cuestionar sus órdenes. Mourinho aspira a tener una plantilla de futbolistas fieles, de ahí su interés por llenar el vestuario de portugueses, alguno de ellos -como Coentrao- que no da el nivel mínimo exigible en un equipo como el Real Madrid. Casillas exige más respeto para los futbolistas españoles y pone como ejemplo a Albiol, todo un campeón del mundo que está siendo ninguneado por el técnico portugués.

Por otra parte, la relación entre ambos se convirtió en irreconducible cuando Iker, por su cuenta y riesgo y sin consultar a su jefe, se puso en contacto con Xavi y Puyol para pedirles perdón por el nada edificante comportamiento del Real Madrid en el Camp Nou el día que perdió la Supercopa, el día del  dedo en el ojo. Mou montó en cólera cuando se enteró y ni se lo ha perdonado ni se lo perdonará nunca. Al enemigo ni agua. Y Mou ni entiende ni quiere entender que sus jugadores internacionales mantengan una excelenrte relación con los internacionales del Barça. Además, Mourinho está convencido de que Casillas es el topo que filtra información confidencial del vestuario a los medios de comunicación. Entiende que el meta quiere ganarse así el favor de los periodistas y no se lo perdona. El enfado llegó a tal punto que intentó retirarle la capitanía, aunque luego dio marcha atrás consciente del revuelo mediático que tal decisión generaría.



La cuestión es que ambos llevan ya varias semanas sin dirigirse la palabra, coincidiendo con una serie de pobres actuaciones del portero que han ayudado a perder cuatro de los diez puntos de renta que el Madrid conservaba sobre el Barcelona. Mourinho cuestiona ya abiertamente la valía de Casillas como portero e incluso se ha atrevido a señalar a Courtois, el meta belga del Atlético de Madrid, como eventual sustituto en un futuro inmediato si él sigue al frente del Real Madrid. El hecho de que Víctor Valdés lleve ya cuatro Zamoras de forma consecutiva y de que este año el Barcelona haya encajado a estas alturas cuatro goles menos que el Real Madrid molesta a un Mourinho que siempre se ha destacado en todos sus equipos por una solidez defensiva férrea.

La tensión es ya tan evidente que hasta Tomás Roncero, el defensor de lo indefendible en aquella casa, admite que "Iker no se siente querido por Mourinho y el portugués duda, y mucho, de él". Por otra parte, Carmen Colino ha desvelado que ex jugadores como De la Red se dedican a cuestionar y criticar al portero. Y un sector de la directiva opina que desde que Iker está relacionado sentimentalmente con Sara Carbonero su rendimiento ha bajado de manera espectacular. Sin embargo, Iker tiene algo muy importante a su favor: el cariño de la afición. El Bernabéu quiere mucho a Mourinho, pero si ha de decidir entre el técnico y el portero, se quedará con el portero. Mourinho lo sabe y está dispuesto a marcharse si no logra su objetivo de sacarse de encima a Casillas la próxima temporada.

Hoy mismo el diario As habla claro: "Lo que empezó como un rumor se ha convertido en una certeza: Casillas y Mourinho están enfrentados. El desencuentro es viejo, pero en los últimos días la tensión es máxima. Ni el club la desmiente, al contrario. Desde algunos despachos se filtran críticas que repiten los argumentos del entrenador. Según se dice, los goles de Cazorla y Senna demuestran que Casillas no está bien, que necesita competencia".



Con el Barça a tres puntos (si gana el clásico) los nervios afloran en el Real Madrid. Es la consecuencia de un canguelo que no es nuevo en el Bernabéu. Las dos ligas ganadas por el Barcelona en Tenerife en la última jornada perviven en las retinas de todos y existe verdadero pánico a que la historia se vuelva a producir. Y en ese panorama la guerra Mourinho-Casillas no es más que el resultado de una sensación de inseguridad que afecta a todos en aquella casa.

 

 


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