2014-05-17 20:05 FC Barcelona Por: Administrador

Un final digno de un equipo indigno (1-1)



Pedro Riaño

No le demos más vueltas. No quisieron ser campeones en la antepenúltima jornada empatando en casa ante el Getafe. Tampoco quisieron ser campeones en la penúltima jornada negándose a marcar un gol en Elche. Y la última jornada no iba a ser diferente. Tampoco han querido ser campeones y han tirado la Liga con todo a favor: el factor campo y las lesiones de Diego Costa y Arda Turan. Pero cuando no se quiere, no se quiere. Este equipo hace un mes que se habia desenchufado de la competición y sólo pensaba en las vacaciones y en el Mundial, y la vidilla en forma que propina que le han proporcionado el Real Madrid y el Atlético con sus tropiezos parece que no ha sentado bien en ese vestuario.



El Atlético ha empatado en el Camp Nou anotando un gol. Ese era el objetivo marcado por el Cholo Simeone, y sus jugadores lo han cumplido a rajatabla. El objetivo del Barça... el objetivo del Barça no sabemos a ciencia cierta cuál era. El Camp Nou ha acabado felicitando al Atlético y coreando su nombre. El público acudió al Camp Nou con ganas de aplaudir y no encontró otro motivo para ello que dirigir sus aplausos al equipo rival, al nuevo campeón de Liga.

El Atlético ha jugado esta tarde en el Camp Nou como un equipo. El Barça, como una banda. Una banda liderada por un jefe corbarde que hoy tampoco ha dado señales de vida. Ni convirtiéndole en el futbolista mejor pagado del mundo ha despertado Messi, que sigue sumido en ese estado de letargo del que se supone despertará en cuanto se incorpore a la selección argentina. El Barça ha tirado la Liga sin líder en el campo, sin una referencia clara, sin nadie capaz de echarse el equipo a la espalda. Estos jugadores han logrado grandes gestas. Y nadie le ha regateado adjetivos elogiosos. Pero cuando su fútbol es indigno también hay que explicarlo. Y lo del Barça de hoy no ha sido digno del Barça. Esta cosa que se ha visto en el Camp Nou no puede ser el Barça.

Dijeron que se dejarían hasta la última gota de sudor. Y nos lo creímos. En definitiva, se trataba de darlo todo durante 90 minutos y ya está. Pero ni eso. El gol de Alexis -golazo- sólo fue un espejismo, porque en realidad el Barça poco o nada ha asustado a Courtois salvo en el gol de chileno. Se puede aceptar perder un título por mala suerte, postes, paradas del portero, disparos desviados... Nada de eso ha habido hoy. El Atlético se ha comido al Barça y el Barça se ha dejado comer. Ni tiki taka ni taka tiki. Ni estilo irrenunciable ni gaitas. El Barça no ha jugado a nada ante un rival que sabía muy bien lo que quería y cómo conseguirlo.



Es cierto que Messi marcó un gol que nunca debió ser anulado. Tan cierto como que se produjo un empujón meridiano a Piqué dentro del área. Pero no es excusa. Aún habiendo pitado Mateu Lahoz, el amigo de Mourinho, como debía, el Barça no hubiera sido un justo campeón.

El Barça se ha ahogado justo en la orilla porque no ha querido dar brazadas para sobrevivir. El Atlético salió en la segunda parte directo a por el gol que le diera la Liga y lo encontró con un cabezazo de Godín. Y ahí se acabó el partido. Salió Xavi por Cesc. Curioso que para ganar la Liga sea necesario prescindir de Xavi. Y luego apareció Neymar, que fue el único que le puso un poco de ganas a la cosa. Pero Neymar no fue suficiente, no contó con la colaboración de un Messi cuyo rendimiento empieza a ser más que preocupante. Hubo silbidos para el argentino. La gente empieza a hartarse y le reclama a él rendimiento con la misma intensidad que él exige millones en su cuenta corriente. Lo peor que se puede decir hoy de Messi, como en Granada, como ante el Getafe o como en Elche, es que su contribución ha sido tan pequeña que el Barça ha jugado todos esos partidos con diez. Si no ha rendido porque no ha querido, malo. Si no ha rendido porque no ha podido, peor. Por 25 millones al año el público está en su derecho de exigirle que saque conejos de la chistera. Pero aquí no hay conejos ni ratas. Messi ha perdido la magia.

Y ha jugado con los que a él le gustan. Con Pinto en la portería y Cesc, Pedro e Iniesta flanqueándole. Messi no ha existido hoy y ha arrastrado al fracaso a todo el equipo. Martino tampoco ha cerrado su etapa blaugrana con éxito. Deseaba la Liga con toda su alma. Con lo que no contaba es que los que le rodean no pensaban igual que él. "Por Tito", decían. Mejor que no utilicen en vano el nombre de Tito, que hoy se habria sonrojado viendo un espectáculo tan penoso. Porque daba pena ver a este Barça buscando a un delantero centro que no existe y reciclando a Piqué en esa posición. Un club con 500 millones de presupuesto no puede afrontar una temporada sin un delantero centro y sin un portero suplente de garantías. El Barça sí. Y así le ha ido. Suspenso para los actores que han protagonizado el dramón de hoy y del último mes. Suspenso para el director de escena que ha sido incapaz de conseguir que los actores, como mínimo, se leyeran el guión. Y suspenso para el responsable o responsables de que todo esto se haya producido. El Barça cierra la temporada celebrando un triste título, el de tener al futbolista mejor pagado del mundo. Pero eso no da para ir a Canaletas a festejarlo.

Lo peor de este resultado es que, además, permite al Atlético llegar a la meta. Con la Liga en el bolsillo, la Champions es una ilusión, pero ya no es una necesidad. Y de eso se puede aprovechar el Real Madrid. Este equipo, que fue glorioso años atrás, no es digno de llamarse Barça. Y no necesita una renovación. Precisa de una revolución en toda regla. Hay que acabar con esta dinámica de pasotismo que ha conducido al Barça a la ruina. Descanse el paz el Barça del tiki taka, demos la bienvenida a otra cosa que no se parezca en nada a este mal sueño que es incapaz de ganar en casa un partido jugándose la Liga.


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