2014-03-21 20:03 FC Barcelona Por: Administrador

Un gesto de Cristiano que no ha gustado en el vestuario del Real Madrid



Joan Tubau

Los campeones de verdad saben compartir y celebrar como propios los aciertos de los demás. Porque el fútbol es un deporte colectivo. Cristiano Ronaldo no es así. Sólo piensa en él. Cierto que es un futbolista muy competitivo, pero compite para él, sólo para él. Lo que pase al margen de él le trae sin cuidado. Un gesto suyo protagonizado en el último Real Madrid -Schalke ha dejado secuelas en el vestuario, en donde un sector de la plantilla no le perdona su gesto egoista de no celebrar el gol de Morata porque estaba más pendiente de maldecir su suerte por el poste que de compartir la alegría de un compañero que necesitaba del gol mucho más que él. Siempre es así. En cada partido.



Morata marcó el gol y fue a celebrarlo con Cristiano Ronaldo, que era el jugador que tenía más cerca. Pero se dio cuenta de que su compañero no estaba por él y sólo pensaba en hacer gestos de rabia porque el gol no lo marcó él y se iba a quedar sin hat trick. Morata optó por variar la dirección y le dio la espalda para celebrarlo con el resto de sus compañeros. El portugués, entonces, se dio cuenta del ridículo que estaba haciendo y se apresuró a sumarse al abrazo colectivo de todo el equipo al canterano.

Ell gesto no ha pasado desapercibido en el vestuario, en donde Cristiano tiene tantos amigos que le secundan y protegen, como compañeros indiferentes que han superado ya el límite de su paciencia con sus gestos, sus actitudes y su afán de protagonismo. Los profesionales del babeo y de la justificación de todo cuanto sucede en el Real Madrid han tapado la reacción soberbia, caprichosa y egoista del portugués -es raro el partido en el que no se muestra tal cual es-, pero no pueden impedir que un sector de la plantilla del Real Madrid empiece a estar harto de las muestras de vedettismo del catacrack del equipo que juega para él, para él y sólo para él y sus récords, obsesionado por no perder la estela que deja Leo Messi a su paso en forma de récords que nadie podrá batir. Ni él.

 



 

 

 


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