2015-10-26 16:10 FC Barcelona Por: Administrador

Un mentiroso compulsivo llamado Joan Laporta



Joan Tubau

Bartomeu no tiene credibilidad ni en esto -en referencia al conflicto con la UEFA por las estelades- ni en los números. Si no vuelven a equilibrar la situación patrimonial del club, tendrán que dimitir. Nos encontramos en manos de Qatar, con un contrato que estaba pendiente de ratificación y ahora resulta que nada, que han ido a Qatar y ni los han recibido. Conociendo a un mentiroso compulsivo como el señor Bartomeu, acabará firmando lo que le digan”. Son palabras de Joan Laporta referidas a Josep Maria Bartomeu y su acuerdo de patrocinio con Qatar pronunciadas en Catalunya Ràdio.



Llama la atención que Joan Laporta pueda llamar a Bartomeu "mentiroso compulsivo" refiriéndose al patrocinador de la camiseta del Barça. Parece haber olvidado que hace diez años, en 2005, anunció a bombo y platillo a través de sus medios afines un acuerdo con las autoridades chinas para lucir publicidad de ese país en la camiseta del Barça. Tampoco parece el chino el mejor régimen político para publicitarse en la camisetas del Barça, pero lo cierto es que después del anuncio y de viajes y más viajes en primera clase y en hoteles de cinco estrellas a Pekín del entonces presidente y su corte de directivos y ejecutivos, el acuerdo ya anunciado nunca se llegó a firmar. Laporta ni siquiera llegó a ser recibido por quien tenía que decidir sobre el asunto. Le ninguneraron. Y no dieron una sola explicación. Dijeron, como ahora Bartomeu, que más adelante habría novedades y luego se acogieron a una misteriosa cláusula de confidencialidad para no dar una sola explicación a los socios.

Quien así se comportó desde la presidencia exige ahora transparencia al presidente. Seguramente por sucesos como el de China la participación de Laporta como candidato a la presidencia este pasado verano apenas pasó de testimonial. Los socios no quisieron verle de vuelta en el sillón presidencial. Pero lejos de amilanarse, Laporta sigue atacando y desestabilizando desde fuera todo lo que puede. Por ejemplo, metiendo cizaña en el tema de la sanción de la UEFA por las esteladas: “Pienso que la primera sanción ya se tendría que haber recurrido, perdimos un tiempo de oro por mucho que ahora nos expliquen que había que hacer pedagogía. La pedagogía había que haberla hecha antes de la sanción de la FIFA por la sanción por los menores de edad”.

Y amenaza a los socios:  “No descarto volver a presentarme a las elecciones del Barça y espero que sean cuanto antes, yo estoy preparado”. Si él espera que sean cuanto antes, ya se ocupará de generar un ambiente irrespirable, como hizo en el pasado, para que al presidente no le quede más remedio que dimitir. Esa es su especialidad. Destruir.  Luego, una vez en el poder, todos lo recordamos: espías, Kurdistan, en calzoncillos en el aeropuerto, la insignia de Franco que no se reclama, mucha caridad en el tercer mundo y poca en casa, equipos franquiciados en la Liga americana, muchos sponsors que nunca llegaron, entradas para finales que se sustraían a los socios, grandes comilonas, tarjetas VISA que echaban humo en los mejores hoteles y restaurantes, jets privados, fiestas, señoritas, novias enchufadas en el club a la salud de los socios, cuñados en la directiva, primas en la fundación, amiguetes en el palco...



 

 

 


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