2012-10-22 16:10 FC Barcelona Por: Administrador

Un reglamento para perseguir al Barça y otro para consentir a los demás



Lo vimos en la segunda jornada en Pamplona. Tito Vilanova fue expulsado por Muñiz Fernández por lo que se entendió una falta grave: "informar al árbitro, sin aspavientos ni ofensas de que Busquets había sido objeto de falta". Al término del partido Tito expresó su sorpresa por lo alto que los árbitros habían colocado el listón. Luego ha podido observarse que otros entrenadores tienen licencia para protestar cuanto les venga en gana sin recibir sanción por ello. La severidad sólo estaba prevista para aplicarla contra el Barça.

En Riazor hemos tenido la oportunidad de presenciar un nuevo agravio del reglamento contra el FC Barcelona. Al margen de los numerosos errores de bulto que perjudicaron seriamente al Barcelona, el árbitro Paradas Romero enseñó tarjeta amarilla a Cesc Fábregas porque después de ser sustituido saltó al césped a abrazarse con sus compañeros cuando Messi marcó el quinto gol. Ayer informábamos de que esa misma situación se produjo en el transcurso del reciente clásico tras el empate a dos logrado por Cristiano Ronaldo, cuando varios suplentes del Madrid salieron a abrazarse con los titulares en pleno césped. Por supuesto, no hubo sanción para ellos. Como no la ha habido para los suplentes del Atlético que saltaron a abrazar a Falcao en Anoeta o lo visto en Cornellà y en la práctica totalidad de los estadios españoles.



A ver si ahora va a resultar que los jugadores del Barça no tienen derecho a celebrar sus goles y a manifestar su alegría, porque eso es un privilegio reservado a todos los demás.

Escenenas comunes y habituales en todos los estadios se convierten en faltas graves cuando es el Barcelona quien las protagoniza. Es como para pensar mal. De eso hablaba Sandro Rosell cuando refiriréndose a la pasada temporada hablaba de que se habín visto cosas muy raras. Rarísimas.


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