2012-03-03 21:03 FC Barcelona Por: Administrador

Velasco Carballo, enemigo público nº 1



No se podía permitir que el Barça durmiera a siete puntos del Real Madrid y el colegiado no ha dudado en hacer todo lo posible para evitarlo. Ya en el minuto 8, en el gol de Pedro Rodríguez, no  ha tardado ni un segundo en anular la acción. Es igual si lo era o no, se anula directamente y ya está, habrá pensado Carballo.

La misma falta de criterio ha demostrado en el minuto 35, cuando Gerard Piqué ha tocado un balón con la mano en el centro del campo que el colegiado ha considerado que debía señalar. Si lo era, el central debería haber visto la cartulina amarilla, pero una vez más, esa ha sido su lógica. Pero eso sólo era el principio. Con 0 a 0 en el marcador, Velasco Carballo tampoco ha querido ver un penalti más que claro sobre Seydou Feita, que ha sido empujado claramente en el área a la salida de un córner.



Sin embargo, el verdadero escándalo ha llegado en la segunda parte. En una jugada de ataque del Sporting, Gerard Piqué ha forcejeado con   y éste último ha acabado cayendo en la frontal. Y ahí ha yodo Velaso Carballo para hacer lo que mejos sabe, demostrar que es un auténctico incompetente. Sin dudarlo ha señalado falta y ha expulsado al defensa azulgrana en una decisión totalmente injusta y lamentable. La expulsión ha sido el preludio del gol del Sporting.

Velasco Carballo iba lanzado y no ha dudado en seguir perjudicando al Barça. Primero con unas manos no señaladas en el área del Sporting cuando intentaba jugarla Feita en el 23 de la segunda, y un minuto más tarde se  ha inventado un fuera de juego de Tello cuando el canterazo se quedaba sólo ante Juan Pablo. El robo estaba consumado, pero todavía quedaba la traca final.

El último cuarto de hora ha sido un festín para Carballo. Primero le ha mostrado una cartulina a Keita por una entrada sobre un jugador asturiano. En realidad, fue el rival el que se deja caer contra las piernas de Keita. Poco después, avisa a Guardiola en la banda, amenazándolo con expulsarlo. Por suerte, el gol de Keita era imposible de anular, sino hubiera sido la guinda de Carballo. 




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