2014-01-20 21:01 FC Barcelona Por: Administrador

Vergonzosa payasada de Sandro Rosell ante la prensa



Pedro Riaño

El compañero de El País Luis Martín ha marcado un punto de inflexión en la rueda de prensa que ha convocado el FC Barcelona para hablar de cualquier cosa menos de Neymar, que es el tema del día que está en boca de todos. Rosell se ha reafirmado en que Neymar ha costado 57,1 millones de euros y ha solicitado con todo el respeto al juez Ruz que le llame a declarar para explicarle personalmente los detalles de una operación que cada día que pasa huele más a podrido. Y ha dicho que no quería hablar más del tema.



Lu Martín se ha sorprendido de que el presidente del FC Barcelona prefiera dar explicaciones a un juez antes que a los socios, dueños y propietarios del club. Y el presidente, siguiendo no se sabe bien qué anómala estrategia, ha optado por cerrarse en banda y huir de las preguntas referidas a Neymar como si pudiera esconder la cabeza debajo del ala para que los problemas desaparezcan.

Pobre imagen la de un presidente que plantea un referéndum para remodelar el Camp Nou cuando lleva años mareando la perdiz para construir un campo nuevo. De golpe descubre que no hay dinero para financiar un campo nuevo. Como si eso fuera una novedad en un club que debe 300 millones de euros. Y a regañadientes plantean un referéndum a los socios para votar por una remodelación que ni a él ni a su junta hace feliz, por tratarse de una obra menor comparada con la construcción faraónica y la inversión que hubiera supuesto un nuevo Camp Nou.

Pero lo que no puede pretender Sandro Rosell es que los periodistas convocados se olviden de que hoy el tema del día, le guste o no al presidente, le guste o no a su portavoz, es Neymar. Y no puede tratar de tontitos a los periodistas por no entender que el presidente no se quiere explicar sobre el tema y prefiere dar explicaciones al juez antes que a los socios.



Las risitas, los comentarios con la boca tapada, los gestos, estaban de más. La clase periodística merece un respeto que hoy no ha tenido. Y si el presidente no quiere explicarse, no desea ejercer la transparencia o no tiene intención de enviar un mensaje al socio sobre la sombra de la duda que hoy se ha extendido referida al fichaje de Neymar, que no convoque a la prensa. La función de los periodistas es preguntar. Fundamentalmente buscar las respuesta que demanda su audiencia. Si Sandro Rosell no está por la labor de contestar, que se limite a conceder audiencias a sus medios amigos para que le pregunten lo que quiera oír. Lo de hoy no era una reunión de amigos amables. Era una rueda de prensa, y en una rueda de prensa se puede y se debe preguntar. Otra cosa es que al presidente no se le dé bien eso de contestar las preguntas incómodas. El ambiente se podía cortar con un cuchillo entre la indignación de la clase periodística y el malestar del presidente y su secretario molestos porque los chicos de la prensa se les revolucionaban.

La libertad de expresión ha sufrido hoy un duro golpe en el Barça de la mano de Sandro Rosell y Toni Freixa. Hemos retrocedido cuarenta años. El socio esperaba respuestas convicentes de un presidente modélico y ha encontrado evasivas cobardes de un dirigente que no ha sabido ser el presidente de todos los barcelonistas como prometió. Primer, el juez. Luego los socios. Lamentable.


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