2014-07-04 20:07 FC Barcelona Por: Administrador

Víctor Valdés ya conoce las "otras culturas"



Pedro Riaño

La decisión del A.S. Mónaco de dejar en la estacada a Víctor Valdés cuestiona su voluntad de abandonar el FC Barcelona escondiendo intereses económicos con nuevas culturas y experiencias que estaba ansioso por conocer. Pues bien, Víctor Valdés ya sabe cómo las gastan fuera del Camp Nou, cómo son las "otras culturas". El Mónaco no le quiere, y ahora está sin equipo. Se fue del Barça molesto por algún pequeño detalle con la directiva que él se encargó de exagerar para justificar su decisión. Víctor Valdés era un héroe en el Barça, más un un portero. Un mito. Y él solito se encargó de echar por tierra su leyenda. No supo ni quiso despedirse con grandeza de los aficionados que le han idolatrado durante una década. Cuatro letras mal redactadas y por carta. O lo que es lo mismo, por la puerta de atrás.



Tenía diferencias con la directiva, creía que no recibía el trato que merecía y ni se dignó a sentarse a negociar. Quería "conocer nuevas culturas". Al Barça ya lo tenía muy visto. Y la directiva se arrastró, le suplicó que se quedara, le ofreció la luna. Pero él ni siquiera quiso hablar de cifras. Tenía prisa por huir del Barça. Y llegó la lesión. Y Bartomeu se ofreció a ampliarle el contrato como mínimo un año por si tenía problemas con sus pretendientes. Pero dijo que no. Y luego le ofrecieron las instalaciones y los servicios médicos del club por si deseaba beneficiarse de sus ventajas para llevar a cabo su recuperación. Y también dijo que no.

El FC Barcelona no ha tenido más remedio que fichar a dos porteros para sustituirle. Y ahora resulta que el club que le quería le dice que ha dejado de quererle porque está lesionado y no se fía de que pueda restablecerse por completo. Víctor Valdés ha descubierto cómo las gastan en esas "otras culturas" que quería conocer. En el Barça era una leyenda y el público coreaba su nombre pidiéndole que se quedara. En el Mónaco no es más que un mercenario, como cualquier otro, en busca de fortuna y que además quiere darles gato por liebre porque está lesionado. Y le han dado una patada en el trasero. Le molestaban pequeños detalles del Barça. Es de suponer que ahora debe tener un cabreo monumental. No sólo porque le han rechazado, sino porque han puesto en sobreaviso a los demás de que se anden con cuidado si han pensado en él como portero. El daño que le ha causado el Mónaco es irreparable. Además, sus otros pretendientes no han perdido el tiempo y han cubierto sus porterías con porteros más económicos que él.

Víctor Valdés se lo ha buscado. Demostró en el Barça ser un portero legendario a base de talento y profesionalidad. A cambio el Barça se lo dio todo. Pero parece que no lo suficiente como plantearse acabar su carrera en su club, en el club en donde es querido, en el club en donde se valora lo mucho, muchísimo, que ha hecho en la defensa de sus colores. Víctor Valdés no merece llamar a la puerta de nadie pidiendo trabajo. Pero es lo que tiene... por su mala cabeza. Alguien le empujó a irse del Barça. Es el momento de agradecérselo, entre comillas. Pero que no se preocupe. Siempre le quedará el Barça para ser tratado como lo que es, un mito.



En las otras culturas no entienden de mitos. Qué pena que haya tenido que descubrir la realidad de una forma tan cruel.


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