2016-01-07 14:01 FC Barcelona Por: Administrador

VÍDEO. El portero del Espanyol dice que pisó a Messi sin querer. ¿Mentiroso?



Lo que faltaba por oír. El portero del Espanyol, Pau López, ha dicho que "ni antes, ni ahora ni nunca saldré al campo a hacer daño a un jugador".  Y lo dice tan tranquilo. Sólo hay que repasar las imágenes de este vídeo para apreciar la saña con la que pisotea y restriega la suela de su bota contra la espinilla de Leo Messi con la clara intención de hacerle daño.  ¿Se avergüenza ahora, después de ver la imagen por TV? Es evidente que Pau sí intentó hacer daño a Messi. Y sí saltó al césped del Camp Nou con la intención de crispar el partido encarándose con Messi, Neymar y Luis Suárez. A los tres sacó de quicio. Parece ser que de eso se trataba. Ahora desde el Espanyol, con el respaldo de los medios de comunicación de Madrid, piden castigo para Luis Suárez por "menosprecio" a sus rivales. ¿Le tienen que caer tres partidos a Suárez por "menosprecio" mientras queda impune la salvajada del portero del Espanyol? El mundo al revés. Parece que la culpa de la crispación que se vivió ayer en el Camp Nou tuvo su origen en el Barça. Como si no hubiera un precedente cuatro días antes en Cornellà, en donde ya se vio cómo las gastan en ese Espanyol que cuando le visita el Real Madrid le abren la puerta de la cocina para que golee a su antojo y cuando tienen al Barça delante se transforman para morder, provocar y pegar lo que haga falta. Existe un dato incontestable que pone a cada uno en su sitio. El Barça ha ganado cinco títulos en 2015 imponiendo la superioridad de su fútbol. Sin provocaciones, sin insultos, sin patadas, sin pisotones. Porque nadie juega a fútbol en este momento y en este planeta como el Barça. ¿Y el Espanyol? Es evidente que si anoche en el Camp Nou había un equipo al que no le interesaba que se jugara al fútbol ése era el Espanyol. A través del cauce de la deportividad no tenía nada que hacer. En el Barça no hay tuercebotas y los títulos llegan elevando este deporte a categoría de arte. Los que no tienen ese nivel lo asumen aceptando que les pase por encima el rodillo de juego del Barça o se lían a tortas a ver si por ahí hay algo que ganar. En esta segunda opción está el Espanyol. Un equipo que dispara a puerta una vez en 90 minutos no puede escudarse en otra cosa que no sea su mediocridad para justificar el vapuleo de anoche en el Camp Nou. La ventaja que tienen es que en Madrid han encontrado un coro interesado para hacer ruido con sus quejas.

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