2013-01-17 14:01 FC Barcelona Por: Administrador

Vilanova y Guardiola se han distanciado en los últimos meses



Tito Vilanova estuvo la semana pasada en Nueva York para someterse a nuevas opiniones médicas. Se vio con Pep Guardiola, pero por compromiso. Ya no es como antes, cuando se trataban como hermanos. Pep y Tito se vieron en la Gran Manzana y la confianza que se merecen no le permitió a Pep hacerle partícipe a su amigo de las novedades sobre su futuro. Hacía casi un mes que había firmado por el Bayern, pero no le dijo ni una palabra a Tito Vilanova. Su amigo del alma era como un extraño.

La relación entre ambos empezó a erosionarse cuando Pep anunció su marcha del Barça. A Pep le hubiera gustado que Tito se hubiera ido con él, como hizo por ejemplo su incondicional Estiarte, pero estaba dispuesto a entender que quisiera quedarse y ser su sustituto como entrenador del primer equipo. Lo que ya no le gustó tanto a Pep es que no le informara de que el Barça le había propuesto ser su sucesor. De eso se enteró en los instantes previos a la rueda de prensa en la que se trataba de anunciar su marcha. Algo se rompió entre ambos en ese momento. Pep tenía siempre en la cabeza a Tito: en el discurso de aceptación del Balón de Oro, en la previa del Milan -Barça en san Siro... Parecía que no se podía entender la existencia de Pep sin Tito al lado. Pero eso se acabó.



En la rueda de prensa posterior al FC Barcelona-Málaga, Tito Vilanova admitió que “desconocía dónde iba porque había una cláusula de confidencialidad, así que él no podía decirlo y yo tampoco le pregunté. Me alegro mucho de que vuelva al fútbol y a uno de los grandes de Europa porque podía escoger. No sé quién será su segundo... ¿Tres años? No sé, desconozco cómo han ido las negociaciones. Sé que aquí prefería hacer año a año porque esta es su casa. Fuera es distinto”. La respuesta de un extraño.


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