2013-07-24 08:07 FC Barcelona Por: Administrador

¿Volvemos a la época de los clanes?



Joan Tubau

La historia negra empezó con el clan holandés. Cuando Marinus Michels, el entrenador, decidió contratar a Johan Cruyff, en esa època el mejor futbolista del mundo, y sacrificar al peruano Hugo Cholo Sotil para sustituirlo por otro holandés amigo, Johan Neeskens. El invento no funcionó. Muy pronto el técnico, Michels, quedó en manos de los caprichos del futbolista Johan Cruyff y el Barça se convirtió en Cruyff y sus amigos, encadenando resultados muy pobres y cediendo muchos partidos en campo contrario con lamentables 1-0 en los que la gran estrella del fútbol mundial del momento se borraba. El club decidió destituir al entrenador para poner en su lugar al alemán Hennes Weisweiler, y Cruyff forzó el cese del germano imponiendo el retorno de su paisano. Ya en aquella época Cruyff mandaba en el Barça, aunque sólo fuera un futbolista.  La sociedad Michels-Cruyff-Nesskens duró cuatro años en el tiempo (1974-1978) y sólo sirvió para ganar una Copa del Rey, aunque Cruyff fuera el futbolista mejor pagado del mundo y Rinus Michels el técnico mejor recompensado.



Años más tarde llegaría el clan alemán de la mano de Udo Lattek en el banquillo y Bernd Schuster en el campo. El "matrimonio" no funcionó. La directiva de Núñez contrató al técnico germano con la esperanza de que sacara el máximo rendimiento del centrocampista de su misma nacionalidad, pero no se entendieron, chocaron frontalmente y Lattek fue cesado después de que el propio Bernd Schuster le llamara "borracho" públicamente. Aquel Barça sólo ganó una Recopa de Europa.

Luego llegó el clan argentino con Menotti, Maradona y la corte de técnicos que envolvía al entrenador. Se trataba de tener al astro contento y Menotti no se cortó planificando los entrenamientos por la tarde para que Diego pudiera descansar por la mañana de sus excesos nocturnos. El resto de la plantilla, encabezado por Bernd Schuster, encajó con desagrado el trato de favor que recibía el argentino de su entrenador. El Barça, en los dos años que duró el clan argentino, ganó una Copa y una Copa de la Liga. Luego vino de Inglaterra Terry Venables y se trajo a sus paisanos Gary Lineker, Mark Hugues y Steve Archibald. El Barça pudo fichar al crack del momento entonces, Hugo Sánchez, pero el técnico prefirió a un británico, Archibald. Hugo Sánchez fichó por el Madrid y el equipo blanco encadenó cinco ligas seguidas. Aquel equipo blaugrana ganó una Liga y perdió de forma penosa la final de la Copa de Europa de 1985 que se jugó en Sevilla ante el Steaua de Bucarest.

Desde entonces no ha habido más clanes ni complicidades entre el técnico y la estrella del equipo. Desde que se fueron Venables y su aportación británica, llegó con el Dream Team de Johan Cruyff como técnico el clan de los vascos (Bakero, Txiki, Salinas, Rekarte, Zubi...), que a fin de cuentas era como si fueran de casa. Fue la avanzadilla del clan verdaderamente "triomfant", el clan de los catalanes, el clan de los canteranos. En los últimos quince años han sido los jugadores de casa los que han mandado en el vestuario, los que han guiado y dirigido a los de fuera, con técnicos catalanes que hablaban catalán. Ha sido el periodo más glorioso en la historia del Barça, el que ha coincidido con Pep Guardiola y Tito Vilanova.



Con la renuncia de Tito y la llegada del argentino Martino, de la misma nacionalidad que Messi, parece que volvemos a los clanes. Aunque en este caso existe una diferencia abismal con el clan argentino de Menotti y Maradona. Messi es de la casa, se ha criado y se ha hecho hombre en el Barça, conoce el club, es barcelonista, ha vivido demasiadas alegrías y tristezas vestido de blaugrana como para poner en peligro la estabilidad del equipo por una supuesta afinidad con el técnico. Los dos son inteligentes y saben que aquí no debe haber más clanes que el barcelonista.


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