2013-12-24 12:12 FC Barcelona Por: Administrador

Vuelve a fallar la comunicación en el Camp Nou



Pedro Riaño

Sandro Rosell tenía ayer mucha prisa en la jornada marcada para ver la cara de los periodistas, buenos y malos, que cada día informan sobre el Barça. El periodismo que explica al barcelonismo lo que ocurre en el club de sus amores no merecía más que un breve discurso, cinco respuestas y un brindis. Y a otra cosa, mariposa. El presidente tenía cosas más importantes que hacer que cuidar la comunicación del club. Muy en la línea de Joan Laporta, cuando reunía a las penyes para reñirlas porque se dejaban embaucar y luego dejaba tirados a los peñistas comiendo solos porque él tenía ágapes esperándole con más estrellas Michelín y comensales de mejor provecho.



El vicepresidente Javier Faus dijo en un medio amigo: “No veo razón para mejorarle el contrato otra vez a un señor al que ya se lo mejoramos hace seis meses". El presidente Rosell dijo ayer que ese "señor", que da la casualidad de que es el mejor jugador del mundo, "tiene que ser el que más cobre en el mundo". Y el "señor" en cuestión les deja ahora a ambos con el culo al aire: "yo no he pedido nunca la revisión de mi contrato". ¿A qué están jugando? Si lo que pretenden es encabritar al activo más importante del club, van por buen camino. Uno le promete el oro y el moro, el otro se lo niega y el afectado asiste estupefacto a un fuego cruzado en el que no quiere intervenir. Nada más patético que escuchar al futbolista estrella del equipo invitar al vicepresidente económico a callar porque "no sabe de fútbol".

No es extraño que en tres años y medio hayan desfilado por el club cuatro directores de comunicación. El punto fuerte de esta directiva no es precisamente la comunicación. Ni han sabido explicar lo de Cruyff, ni lo de Guardiola, ni lo de Thiago, ni lo de Valdés, ni lo de Abidal, ni lo del Camp Nou ni ahora lo de Messi. Acaban de contratar a un nuevo director de comunicación, Albert Montagut, un buen periodista. Pero esto no se arregla con las buenas intenciones de un profesional. Mientras los egos de los despachos no estén a la altura del mejor equipo de la historia, los fuegos seguirán apareciendo en la zona noble mientras los futbolistas los apagan sobre el césped, cuando debería ser al revés.

Sandro Rosell está dilapidando la credibilidad y el respeto que le llevaron a ser el presidente más votado de la historia. A día de hoy la fe que el barcelonismo tiene en sus futbolistas es proporcional a la desconfianza que generan sus directivos. No puede ser que el portavoz de la junta explique una cosa y luego directivos de mayor rango le desautoricen y desmientan.



Están jugando con fuego. Una cosa es que se produzcan ataques desde fuera y otra que desde dentro se dinamite la estabilidad del club. El Barça necesita estar unido frente a las agresiones externas, no desunido por maquinaciones internas. Y si lo que pretenden es encabritar a Messi para que se vaya, que lo expliquen. Pero que lo expliquen bien. Lo que menos necesita el barcelonismo ahora es tener al mejor futbolista de todos los tiempos descontento asistiendo a una pelea de gallos en la que uno hace de poli malo y el otro de poli bueno.

Al presidente Núñez un asesor le dijo que para mejorar su imagen lo único que tenía que hacer era estarse calladito. Han pasado 20 años y seguimos igual. Cada vez que abren la boca generan un conflicto. Y aquí todos hablan. Curioso el afán de notoriedad de los directivos del FC Barcelona. En el Real Madrid no hay más versión que la de su presidente. ¿Alguien conoce el nombre de tres directivos del club blanco? Aquí pretenden ser más populares que los propios jugadores. ¿Tan difícil es que se limiten a hacer su trabajo y dejen las portadas para los artistas del balón?

La comunicación está cavando la fosa de Sandro Rosell como presidente del FC Barcelona.

 


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