2011-03-02 17:03 FC Barcelona Por: Administrador

¿Vuelve a incumplir Rosell el código ético?



A la espera de la confirmación oficial, que no llega, sobre la venta definitiva de BSM, la empresa que Sandro Rosell prometió vender en campaña electoral si salía elegido presidente –pronto hará un año desde que lo garantizó-, otra sociedad de la que el mandatario blaugrana es accionista se encuentra ahora en el ojo del huracán. Se trata de viagogo.com.

Viagogo es una poderosa web británica dedicada a la venta de entradas de todo tipo de espectáculos de la que Sandro Rosell posee un 5% de las acciones. Teniendo en cuenta que una parte importante de los ingresos de esta empresa procede de eventos deportivos en los que interviene el Barça, resulta paradójico y sorprendente que Sandro Rosell no se haya acogido al nuevo código ético del que tanto presume para desligarse de su accionariado.

Si para mostrar una total transparencia en su gestión Rosell se comprometió a vender BSM, no resulta ético ni estético que conserve su paquete accionarial en Viagogo, entre otras razones porque, por ejemplo, ahora mismo, cuando aún no se han puesto a la venta las entradas de la final de Copa en Valencia, en viagogo ya se pueden encontrar al “módico” precio de 647 euros, una cifra que puede multiplicarse hasta por cinco a medida que pasen los días. Esto no quiere decir que el presidente participe directamente en la reventa de entradas, pero sí que se lucra del abuso que sobre los socios del Barcelona puede producirse con la venta de localidades a un precio que no es ni mucho menos el oficial. No es suficiente con ser honesto. También lo tiene que parecer. Y en este caso se trata de una cuestión de fe, no de una evidencia.

Reciente todavía el escándalo de la venta de entradas falsas para el concierto de Lady Gaga en Madrid, el prestigio de viagogo.com  como empresa no parece estar a la altura del que debe acompañar al presidente del FC Barcelona. Por otra parte, Rosell tiene ahora una extraordinaria oportunidad para confirmar que es capaz de arreglar alguno de los desaguisados de Laporta. Por ejemplo, el reparto justo de las entradas de una final evitando la reventa. Veremos.


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