2014-04-05 18:04 FC Barcelona Por: Administrador

Wenger, un "ladrón" de niños molesto con el Barça



Pedro Riaño

Suele ocurrir que quien más tiene que callar es el que grita más. Es el caso de Arsene Wenger, el entrenador del Arsenal, un hombre que en los últimos años se ha especializado en las técnicas del cuatrerismo feroz robando a sus rivales, especialmente al Barça, sus talentos juveniles más prometedores. Que Wenger salga ahora aplaudiendo a la FIFA por castigar al Barça es un insulto a la inteligencia ajena.

Wenger se llevó del Barcelona a Cesc, con 16 años, ofreciéndole un dinero que la filosofía del FC Barcelona no permitía darle en ese momento. A Wenger no le importó convertir en profesional a un niño. Él miraba por sus intereses y la FIFA le dejaba hacer. Taparon el tema con un cambio de residencia de los padres de Fàbregas y el asunto quedó resuelto.

Esta misma temporada tres jugadores del cadete A del FC Barcelona huyeron al fútbol inglés atraídos por las libras esterlinas:. Sergi Canós (16 años), Julio Pleguezuelo (16 años) y Josima Quintero (16 años). Y ha tocado aguantarse. Tony Sanabria, del Barça B, se ha ido en el mercado de invierno, con 17 años, al Sassuolo italiano.

El Barça ficha a desconocidos y pierde a conocidos prometedores. Esa es la realidad. No se pueden igualar todas las ofertas económicas que reciben los niños del Arsenal y otros equipos, especialmente ingleses, porque la cantera no es el escenario más adecuado para llenar los bolsillos de los jóvenes futbolistas.



Y si alguien se ha caracterizado por seguir la política del cuatrerismo, garrapiñando todo lo que encuentra, ese es Arsene Wenger, un auténtico "buitre" enamorado de lo ajeno. Después de Cesc llegó el caso de Mérida, que fichó por el Arsenal con 15 años. Tuvo que desaparecer unos meses hasta que cumplió los 16 años para fichar por el Arsenal. Así actúa Wenger. Este verano se llevó a Jon Toral, con 16 añitos, apoyándose en la inestimable colaboración de Pere Guardiola, el hermano de Pep Guardiola, que se ha especializado en quitarle al Barça a sus mejores talentos jóvenes. Toral había crecido en el Barça, mimado y protegido, desde su época benjamín. Su sueño era jugar en el primer equipo del Barça, y en eso estaba, quemando etapas, hasta que llegó Wenger con prisas y un generoso talonario. Y allí está Toral, pudriéndose en el equipo de reservas del Arsenal. Y Wenger feliz y muy preocupado por el chaval, que recientemente ha manifestado: “Del Barcelona guardo un magnífico recuerdo, para mí siempre ocupará un hueco en mi corazón. He pasado ocho años de mi vida allí, y me han enseñado todo lo que sé en el fútbol. Ahora sigo aprendiendo en el Arsenal, y para mí el Barcelona siempre estará en mi corazón” . Pero Wenger no sólo ficha a cadetes. También saca el talonario para contratar a Özil y así ponérselo más difícil a los chavales.

Junto a Toral se fue también Héctor Bellerín. Y habrán más. Por eso suena a chiste que sea precisamente Arsene Wenger quien añada gasolina al fuego que prende sobre el Barcelona. ¿Piensa el ladrón que todos son de su condición? ¿O simplemente ahora ve el camino despejado para agenciarse, utilizando sus habituales triquiñuelas, a todos esos jóvenes talentos a los que no tendrá acceso el Barcelona?


 




 

 






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