2014-06-20 21:06 FC Barcelona Por: Administrador

Xavi cobrará un finiquito de juzgado de guardia por irse



Pedro Riaño

El FC Barcelona es así de generoso con el dinero de sus socios. Xavi decide por su cuenta y riesgo que no desea seguir en el Barça, a pesar de tener firmado un contrato que le obliga a ello, y el presidente Bartomeu no sólo se lo consiente, sino que no le obliga a abonar la claúsula de rescisión que contempla esta situación (80 millones de euros) y, además, echa mano del dinero de los socios para premiarle con un espléndido finiquito de cuatro millones limpios de polvo y paja.



Xavi Hernández envió a su representante, Ivan Corretja, a negociar su salida del Barcelona y, ante su sorpresa, no sólo no le van a obligar a pagar sino que va a cobrar por irse. Y todo a la salud de los socios, que, mientras no se demuestre lo contrario, son los dueños del club.

Una información del diario Sport habla de que "la decisión de Xavi será absolutamente respetada por el Barça: si quiere cumplir su contrato, lo podrá hacer sin ningún problema. Y si decide irse, le dará máximas facilidades". Es decir, que el que manda es el jugador. Si su marcha, teniendo contrato en vigor, supone un serio contratiempo para el entrenador, se la comen. Y si Xavi desea quedarse aunque el entrenador no cuente con él, se lo comen también. A sus órdenes, lo que usted decida.

Para acabarlo de arreglar, en el último contrato suscrito entre el Barcelona y Xavi se retiraron los condicionantes por partidos jugados. Es decir, se aceptó que Xavi cobrara en 2016, con 36 años, una ficha de megacrack  aunque viera los partidos desde el banquillo o la tribuna. Un plan de jubilación en toda regla.



Demasiada sumisión hacia los futbolistas. Se entiende en este caso,  porque esta junta se mueve en el terreno de la precariedad. Gobierna dentro de la legitimidad, pero sin el aval de haber sido elegida en las urnas. Entonces, en 2010, se votó a Sandro Rosell y su junta y no a Bartomeu y su junta. Y el panico al rechazo social que puedan generar sus decisiones es tan grande que no se atreven a defender los intereses del club poniendo firmes a una de sus estrellas por temor a que la medida sea impopular y la gente se les eche encima.

Y Xavi se aprovecha de la debilidad de Bartomeu. Después de las fugas nunca explicadas de Guardiola y Víctor Valdés, no puede exponerse a que le acusen de no saber despedir a sus mitos, de echarlos por la puerta de atrás, de maltratar a los héroes del club, de menospreciar al futbolista que más partidos ha disputado y más títulos ha conquistado con la camiseta del Barça. Xavi ha sido un grande entre los grandes de la historia del Barça y ahí quedará para siempre su hoja de servicios impecable. Cierto. Pero todo eso ya lo ha cobrado. No ha jugado en el Barça por amor al arte. Lo ha hecho a cambio de un salario que ha ingresado íntegramente incluso cuando una lesión le ha apartado de los terrenos de juego durante una temporada. Da la sensación de que el Barça le debe algo a Xavi. Pero las dos partes están en paz. Xavi ha cumplido con el club y el club lo ha hecho con él. Xavi se aprovecha también de un entorno mediático favorable y generoso con el dinero ajeno que entiende que todo lo que le den es poco.

Una cosa es que Xavi se vaya del Barça, porque quiere, por la puerta grande, con todos los honores y el reconocimiento del club y de todo el barcelonismo, y otra bien diferente que se fugue con los bolsillos llenos como premio a un incumpliento de contrato. La puerta grande nada tiene que ver con el tamaño de la caja de caudales.

 

 

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