2012-10-10 10:10 Real Madrid Por: Administrador

¿Y esto no es ser un provocador?



Las palabras del portugués después del partido, acusando a Iniesta en particular y a los futbolistas culés en general de ser unos teatreros, encendieron toda la maquinaria propagandística blaugrana. Pepe vuelve, una vez más, a ser un asesino a sueldo, un sicario del balompié que sólo busca la violencia y la provocación en un campo de fútbol. No lesionó a nadie, no hizo entradas bruscas ni tampoco fue expulsado el pasado domingo, pero da igual. Es alguien completamente despreciable que debe ser lapidado por las fuerzas celestiales del bien, el único bien posible y admitible, el fútbol del Barça.

No se dan cuenta en la caverna que esa actitud de apropiación de lo que está bien y está mal, de lo que es bueno y malo en el fútbol no hace sino motivar más al madridismo en su convicción de rebelarse contra ese pensamiento único que intenta poner a todo el universo futbolístico en contra del club blanco. Andan recordando siempre el dedo en el ojo de Mourinho a Vilanova cuando son ellos los que señalan con el índice de forma sistemática al Madrid ante los demás como un niño señala a otro cuando éste le roba un caramelo, intentando poner a todos de su parte. 



Un Vilanova que rajó al más puro estilo agitador en sala de prensa después del partido cuando le dijeron lo que había manifestado Pepe: "Habría que hacer un vídeo con sus patadas". La caverna, por supuesto, aplaude la frase e incluso cumple con sus deseos fabricando secuencias que hacen parecer a Pepe el mayor villano del Siglo XXI, cuando hace dos días andaba "matando" a Mourinho por cualquier queja que hiciese en sala de prensa. Cuando lo hace el luso es barriobajero, hipócrita, lamentable y mezquino. Si lo hace Tito está bien, es justo. 

Pepe dijo lo que pensaba en la zona mixta; Que Iniesta se había tirado para provocar un penalti. Luego que cada uno decida lo que quiera y piense lo que quiera de esa jugada, pero no se puede machacar a un futbolista por acusar a otro de simular cuando la simulación es algo completamente arraigado, para bien o para mal, en el fútbol español y se trata de un recurso que practican todos, absolutamente todos, con tal de lograr una victoria. Parece que ahora también está prohibido opinar. Como también parece que en el Barça nadie simula ni actúa, cuando Pedro, Busquets o Messi son expertos en sacar renta de los colegiados en ese sentido y hace unos días la prensa andaluza andaba dándole un Óscar a Cesc por su actuación soberbia en Sevilla (repetimos, la prensa andaluza, no el Real Madrid ni Pepe). Son actos de picardía o de poca deportividad según el lado por el que se mire y la camiseta que se lleve puesta. Teatralizar una entrada rival es bochornoso para la caverna, pero retrasar el balón dos veces en una falta cuando el árbitro no mira es una maniobra genial de inteligencia y picaresca.

Andan acusando a Pepe de mal deportista y ser despreciable y sin corazón cuando ellos tuvieron en sus filas a los mayores provocadores. A ningún madridista se le podrán ir de la cabeza los goles de Luis Enrique en el Bernabéu con la camiseta azulgrana, yéndose hacia la grada a los gritos de ¡Toma! y señalándose la elástica con cara de asco; Tampoco los cortes de mangas de un tal Giovanni en un 2-3 en el coliseo blanco en 1997. Sin embargo, si Pepe se señala el escudo el pasado domingo es provocar. Gente como los mencionados, como Stoichkov o como Alves no son precisamente un ejemplo de señorío, pero eso no es igual. ¿No se dan cuenta de que se retratan a sí mismos con sus quejas? Y lo más importante de todo, volviendo a la prensa andaluza, es que ya no sólo es el Madrid el que se ha dado cuenta de ello. 




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