2015-10-02 13:10 FC Barcelona Por: Administrador

¿Y tú, Cristiano Ronaldo? ¿Eres inteligente?



Joan Tubau

Cristiano Ronaldo había permanecido mudo desde su fiesta con Kevin Roldán. Y ha esperado a batir el récord de Raúl para perdonar la vida a los periodistas, en plan ventajista, y regalarles cuatro palabras. Con eso ya se tienen que dar por satisfechos. Pero no le han preguntado lo que quería oír y se ha enfadado. Y ha cuestionado la inteligencia de los periodistas y su capacidad para "hacer buenas preguntas". Y se ha molestado porque no han sabido valorar que con que se preste a hablar ya deberían tener suficiente. Cristiano Ronaldo -ya tendrían que saberlo los medios que lo sufren diariamente- es una vedette. Se siente pavo real y hay que tratarlo como a un pavo real, que acepta la exposición mediática para pavonearse y engordar su ego. Yo, yo, yo y yo. Para nada más.



Llevaba cinco meses sin hablar y alguien le ha recordado el origen de su silencio. La fiesta de cumpleaños y Kevin Roldán. Y le han mencionado a Piqué. Y se ha puesto furioso. Estos periodistas no saben hacer "preguntas buenas". Eso, para Cristiano Ronaldo, pasa por el masajeo incondicional. Y su inteligencia no da para más que para aceptar preguntas orientadas a lo bueno, lo guapo y lo rico que es -así se atudefinió él un día-. Lo que no sea eso no le interesa.

Los medios le dan goles que no marca para que pueda presumir. Los medios silencian que su leyenda se cimenta en los penaltis. Los medios no explican cuántas veces tiene que disparar para conseguir un gol. Los medios callan su egoismo en el campo y una soberbia que tiene de los nervios a sus compañeros. Los medios madrileños le comen en la mano. Y su respuesta es esta. Poco inteligentes, no saben hacer preguntas y amenaza con seguir hablando poco. Como si la humanidad se pierdera algo con su silencio, especialmente si cuando habla lo hace alzándose hasta ese tono intelectual.

No parece que alguien que reacciona con un grito salvaje y animal cuando recibe un premio vestido de etiqueta y ante el mundo entero pueda dar lecciones de inteligencia a los demás. No puede darlas quien en su intento por demostrar que es un depredador del gol hace el ridículo constantemente con gestos infantiles de niñato consentido tanto cuando falla un gol como cuando lo mete. No puede ser muy inteligente alguien que abronca constantemente a los compañeros que intentan marcar sin darle a él la pelota. NI quien se monta una fiesta de narices con Kevin Roldán poco después de perder con el Atlético por 4-0 y la alarga hasta las seis de la madrugada. Eso no es de inteligentes. Aunque los tontos -crea él- son los demás.



Se le ve amargado. Y no es difícil encontrar el motivo. Él ha venido a este mundo enviado por Dios para reinar en el planeta fútbol, pero hay otro que es mejor. Y eso lo lleva muy mal. Muchos goles, muchos penaltis, mucha gloria individual y pocos títulos. Una Liga sobre seis. Una Champions sobre seis. Dos Copas sobre seis. Él marcará muchos goles, pero de poco le sirven a su equipo. En cambio el otro... ¡Hay amigo! ¡El otro...!

Pero que no se preocupe el pavo real. Entre la claca babosa que analiza la actualidad del Real Madrid siempre encontrará el respaldo de quien esté dispuesto a limpiarle los zapatos al tiempo que recrimina al compañero de profesión que se atreva a hacerle preguntas incómodas a este "inteligente" de pacotilla. Y si no, podrá recurrir a Josep Pedrerol para poner orden: "No busquemos polémica sobre su futuro", ha dicho hoy en Jugones en plan juez de paz. Claro que sí, que para estas cosas, polémica, porquería e inmundicias, ya tienen a Leo Messi.

Se les ve el plumero a todos. Al pavo y a las gallinas.


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