2016-01-10 18:01 FC Barcelona Por: Administrador

Zidane despierta en el Madrid la misma ilusión que el cese de Mourinho en el Chelsea



Eliminado de la Copa y a cinco puntos virtuales del Barça en la Liga BBVA, debiendo visitar el Camp Nou, en el Real Madrid toca vender humo con Zinedine Zidane. La Caverna Mediática ha unido sus esfuerzos en torno a una misma estrategia: apostar por el efecto Zidane... mientras dure. Hasta un vulgar abrazo de celebración de un gol del Real Madrid sirve para anotarlo en el haber del entrenador francés, como si la ilusión, la alegría y los abrazos los hubiera inventado él. Zidane despierta la misma ilusión que despertó Benítez en su puesta de largo madridista. Benítez, madridista él, lloró de emoción por el orgullo de poder dirigir a su Real Madrid. Incluso hasta unas horas antes de ser cesado su presidente hablaba de él como solución y no como problema. Curioso. Zidane despierta la misma ilusión que Ancelotti cuando llegó. La misma que Mourinho. La misma que Pellegrini... Humo, siempre humo. Mucha ilusión, buenos deseos y exceso de esperanza. Siempre lo mismo. Lo mismo al principio y lo mismo al final. De hecho en el Madrid están tan contentos con el cambio de Benítez por Zidane como en el Chelsea con el de Mourinho por Hiddink. Y es que de los cambios siempre se puede esperar algo novedoso. Pero la ilusión sólo sirve para cuando el balón aún no ha echado a andar. La de Zidane habrá que valorarla cuando llegue la primera derrota, no ahora, que, sin ninguna experiencia, entre todos se han empeñado en nombrarle "mejor entrenador del mundo". El tiempo pondrá a cada uno en su sitio. También a la realidad virtual con la que suele instalarse el entorno del Real Madrid. La realidad de los sueños y las ilusiones que poco o nada tienen que ver con la verdad. Y es que nada ha cambiado. El Madrid va echando entrenadores, pero Leo Messi sigue ahí. Y no sólo Messi. Mientras Florentino va liquidando a los inquilinos de su banquillo, a Messi le ponen al lado a Neymar y Suárez para que sea aún mejor y se convierta en mucho más Messi. Ese es el verdadero problema. Messi seguirá marcando y dando goles. Seguirá dirigiendo al Barça hacia los títulos. Zidane sólo podrá responder desde el banquillo con buenas intenciones. Como Benítez, como Ancelotti, como Mourinho, como Pellegrini... Pero el problema seguirá siendo el mismo. El mismo para todos: Leo Messi. Él se encargará de bajarle los humos al Bernabéu, pero de momento, a cinco puntos y fuera de la Copa, conviene dejarles soñar con voleas de Zidane que no volverán porque el ciclo del Barça está muy vivo. Y dura, dura, dura...

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