2017-07-23 23:07 Reportajes Por: Fede Peris

El caso de Neymar es idéntico al de la fuga de Ronaldo Nazario

Los representantes de Ronaldo extorsionaron al presidente Núñez con exigencias económicas porque ya habían pactado con el Inter. Ahora el padre de Neymar se lleva al jugador a París, aunque no quiera.



Alexandre Martins y Reinaldo Pitta, representantes de Ronaldo Nazario, fueron condenados en 2003 a 11 años de cárcel por el delito de evasión de divisas. Martins y Pitta fueron los encargados de traer a Ronaldo Nazario al FC Barcelona, procedente del PSV Eindhoven en 1996 y quienes se ocuparon de llevárselo al Inter de Milán un año más tarde en una operación que recuerda mucho a la actual de Neymar y su padre.

La extorsión al Barça de los representantes de Ronaldo

Martins y Pitta consiguieron un traspaso récord en la época, 2.500 millones de pesetas (15 millones de euros) y le firmaron a su representado, de entonces 19 años, un contrato por seis temporadas. Ronaldo jugó ese año la mejor temporada de su vida vestido de azulgrana. Ganó la Copa y la Recopa de Europa y sólo cedió la Liga por por dos puntos tras dos derrotas inesperadas ante el Hércules, que acabaría descendiendo, tanto en el Camp Nou como en el Rico Pérez. Ronaldo Nazario firmó por seis años con el Barcelona, pero su rendimiento fue tan satisfactorio que al término de su primer año como blaugrana, Martins y Pitta exigieron una revisión al alza del contrato. Ronaldo, con 19 años, ya era el jugador mejor pagado del mundo en la época, con una ficha de 200 millones de pesetas anuales ( 1.200.000 millones de euros), pero el presidente Núñez aceptó la negociación de un nuevo contrato.



Y se alcanzó rápidamente un acuerdo que garantizaba al jugador 300 millones por temporada, una cantidad que iría ascendiendo hasta 500 millones al término del contrato. El acuerdo era total e incluso el FC Barcelona anunció oficialmente la renovación de su estrella. Pero apenas 24 horas más tarde, con nocturnidad y alevosía, a las doce de la noche, los agentes del jugador exigieron a Núñez el pago de mil millones de pesetas (6 millones de euros) como comisión. A Núñéz no le hizo ninguna gracia, pero cedió. Al día siguiente le exigieron el doble, dos mil millones de pesetas (12 millones de euros) y Núñez volvió a ceder. Incluso exigieron el pago en dólares. Y Núñez cedió de nuevo. 

Luego se supo que al término de cada acuerdo con Núñez, Martins y Pitta contactaban telefónicamente con el Inter informando sobre las novedades, hasta que finalmente Núñéz se plantó, dijo basta y deshizo el acuerdo, consciente de que Ronaldo y sus agentes estaban conchabados con el Inter para jugar en Italia la siguiente temporada. Era igual lo que ofreciera el Barça, el acuerdo con el Inter estaba cerrado. Y Ronaldo marchó a Milán tras el pagó de los 4.000 millones de pesetas de su cláusula (24 millones de euros de la época) por parte del Inter. 

El padre de Neymar decide por su hijo

En el caso de Neymar la historia parece repetirse. De nada sirve que Messi, Suárez, Mascherano y Piqué hayan convencido al jugador de quedarse en el Barça. De nada sirve que el club haya atendido todas sus peticiones y le renovara por cuatro años hace apenas nueve meses. De nada sirve que el entrenador cuente con él. Al padre de Neymar le ha untado el PSG, como ya le untó el Barça para arrancárselo al Real Madrid hace cinco años y la suerte parece echada. Neymar no decide. Neymar es un negocio en manos de muchos y debe moverse. Ahora le toca París. Y en el traslado su padre se llenará los bolsillos. 



La decisión, repentina, recuerda mucho a la de Ronaldo Nazario y pone de manifiesto el compromiso más que dudoso de los futbolistas brasileños con su profesión. Hace unas semanas Neymar era feliz en Barcelona y estaba encantado en el Barça. Ahora su padre ha decidido lo contrario. Tiene 60 millones de razones para llevárselo a París. 20 más de las que sirvieron para sacarlo de la garras de Florentino Pérez y dirigirlo al Camp Nou. Pasan los años y la experiencia brasileña en el Barça es la misma. 


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