2017-08-04 08:08 FC Barcelona Por: Ricard Cardona

La MSN baja el telón con unos números históricos

El mejor tridente de la historia del fútbol desaparece con unas cifras de escándalo y casi insuperables.



Neymar ha aterrizado en el Paris Saint-Germain, donde la ambición de ser el jugador más importante del club parisino ha pesado en su decisión final de poner rumbo a la capital francesa. Allí, casi todo el peso del equipo recaerá sobre el brasileño, que deberá estar a la altura de lo que se le exige. Sin embargo, en su etapa en el FC Barcelona se le recordará siempre en el aspecto colectivo, donde sí ha sabido rendir de forma extraordinaria. Concretamente en la 'MSN' blaugrana, que en sus tres años de vida se ha consolidado como el tridente ofensivo más mortífero de la historia del fútbol y que ahora desaparece tras la voluntaria marcha del paulista.

Y es que en estas tres temporadas -desde que Suárez aterrizara en verano de 2014, aunque tardó en jugar por la sanción que le cayó desde la FIFA- la tripleta atacante comandada por Luis Enrique ha conseguido nada menos que 363 goles, una cifra monstruosamente grande que pone de relieve no sólo el talento individual de cada uno de sus miembros, sino su excepcional conexión sobre el césped. Unos números que quedarán para los anales de la historia y que dudosamente pueda superar el brasileño con sus nuevos compañeros en el Parque de los Príncipes.



La MSN de desintegra tras tres años y ¡363 goles!

En su primera campaña juntos, la 2014/15, la MSN marcó un total de 122 tantos, de los cuales 58 fueron obra de Messi, 39 del carioca y 25 de Suárez. La temporada siguiente el tridente llegó a su apogeo, esta vez con el charrúa como principal abanderado, con 59 dianas. El '10' se quedó con 41 y Neymar con 31 y un sinfín de asistencias para un total de 131 goles. La última campaña juntos ha sido menos prolífica, aunque también espectacular: 110 aciertos entre los tres, donde han destacado los 54 de Messi, los 20 de 'Ney' y los 36 del uruguayo. Sea cual sea el rendimiento del brasileño en el PSG, ya puede dar por seguro que jamás volverá a compartir su juego con esta clase de cracks. Los números así lo demuestran.


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