2017-08-17 15:08 Real Madrid Por: Redacción MB

El Bernabéu fue una caldera ante el Barça

A diferencia de lo que sucedió en el Camp Nou, el feudo madridista fue un auténtico hervidero en la vuelta de la final



Hace unos días estábamos hablando de que se habían celebrado los goles madridistas en el Camp Nou. Esto ocurrió por una mala gestión económica del club barcelonista, quien prefirió tirar del turismo para llenar el campo.

El Madrid no quería que esto ocurriese. Y los socios respondieron. Un Madrid-Barcelona es mucho más que un partido. Y si llega caliente (por lo que ocurrió en la ida con la expulsión de Cristiano), aún más.



Se había preparado una sonora pitada y pañolada para el minuto 7, pero el Bernabéu no tardó tanto en hacerse notar. No le pasaron ni una al árbitro, que en la primera jugada en la que no pitó falta a favor de los locales, ya sonaron los ensordecedores pitos y los aficionados sacaron sus pañuelos blancos en disconformidad con todo lo que ocurrió el domingo.

El “se queda” a Pique

El estadio animó al equipo, presionó al rival y le puso las cosas difíciles a un árbitro que ayer no podía fallar. Y no lo hizo de manera grave porque el partido fue plácido y fácil de pitar por la falta de emoción en el resultado final.

Aún así, la gente que llenó el Santiago Bernabéu siguió hasta el pitido final no pasando ni una, y al inicio de la segunda mitad, cuando Piqué se marchó lesionado al vestuario, desde la grada se vaciló con el famoso “se queda”, que estuvo sonando un rato con un ritmo que puede marcar el devenir de un cántico dirigido al central barcelonista.



Además, la afición disfrutó mucho. Se repitieron los ‘olé’ en cada jugada larga del Madrid y se celebraron los dos goles casi al unísono.


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