2017-08-28 22:08 FC Barcelona Por: Redacción MB

Marcelo merece el Balón de Oro al futbolista más cínico

Símbolo del Real Madrid mezquino de Mourinho, Marcelo echa en cara al Valencia que se comportara como un equipo pequeño.



Marcelo Vieira, el lateral brasileño del Real Madrid, ha puesto de manifiesto su grado de cinismo en el colmo de los colmos para alguien que fue uno de los símbolos del mourinhismo durante la época del técnico portugués al frente del Real Madrid.

Marcelo protagonizó el caso más cómico de cuento de la historia del fútbol

Marcelo, que ya es famoso en toda Europa por haber protagonizado una de la secuencias más cómicas de la historia del futbol tratando de fingir una agresión que nunca existió (ver vídeo) para engañar al árbitro (fue en un Wolfsburgo-Real Madrid hace dos años), quiere engatusar ahora al personal sobre el supuesto penalti que le hizo Parejo en el reciente Real Madrid-Valencia: "No sé si fue penalti, pero me toca". Parejo le tocó igual que el delantero alemán del Wolfsburgo, cuando Marcelo se revolcó por el suelo sin haberse producido agresión alguna. Conocidas las malas artes y marrullerías de Marcelo, no sorprende que el árbitro, Fernández Borbalán, no se dejara engañar. Y es que, tratándose de Marcelo, ya se sabe: en caso de duda, teatro.



Para equipo pequeño, el Real Madrid de Mourinho

Pero lo más cómico de Marcelo ha sido la bronca que le pegó al portero del Valencia Neto. Él mismo hizo pública la conversación: "Le he dicho que el Valencia es un grandísimo equipo y que estaban parando el partido todo el rato, pareciendo un equipo pequeño. No necesitan jugar así". Sorprende la capacidad que tienen algunos, como Marcelo, para perder la memoria. Marcelo ya no recuerda, o no quiere recordar, cuando el Real Madrid de Jose Mourinho, que también era el suyo, afrontaba los clásicos contra el Barça como un equipo pequeño, consciente de su inferioridad y sacando a relucir sus complejos a base de garrotazos, protestas al árbitro y acciones antideportivas sin más intención que romper el ritmo del partido al rival superior con triquiñuelas que empezaban con el césped y acababan con un expulsado para justificar la inevitable derrota.

Sorprende que alguien que formó parte de aquel equipo que fue un ejemplo de antideportividad, de malas artes y de juego sucio, acuse a los demás de comportarse como en su momento lo hizo el Real Madrid durante tres años. Aunque, para ser sinceros, el Valencia se comportó ante el Real Madrid con más honestidad de la que mostró el Real Madrid de Mourinho cuando se medía ante un rival superior. Y es que nunca fue tan pequeño el Real Madrid como en la época de Mourinho en el banquillo y de Marcelo sobre el césped unas veces comportándose como una hiena agrediendo a los rivales, otras simulando faltas que no existían y otras protestándolo todo porque así lo ordenaba la táctica de su pequeño entrenador. Así es la vida, Marcelo acusando a los demás de ser "pequeños". 

 




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