2017-09-21 13:09 FC Barcelona Por: Fede Peris

Lo ha vuelto a hacer: Otra agresión de Cristiano sin castigo

Si no se llamara Cristiano Ronaldo, anoche habría sido expulsado por agredir con un pisotón sin balón a un jugador del Betis.



Lo ha vuelto a hacer. Acaba de salir de una sanción de cinco partidos por sus malos modos empujando a un árbitro y en su reaparición ha protagonizado una nueva agresión, una de las muchas que figuran en su historial emborronado, una de las muchas, casi todas, que no ha tenido sanción.

Cristiano Ronaldo ha empezado a perder e Balón de Oro

Cristiano Ronaldo estaba ayer desquiciado. Volvía a LaLiga con la idea de meterle al Betis un saco de goles que le permitiera acercarse a la cuenta goleadora de un Messi que se ha puesto en modo imposible, y no sólo no recortó distancias, sino que el Real Madrid perdió y el se quedó a cero. Cristiano Ronaldo ha empezado a perder el Balón de Oro, con actuaciones mediocres como la de ayer y con comportamientos que dicen muy poco de su condición de deportista.



La vedette portuguesa no está bien y lo demostró en un balón dividido al que llegó tarde y acabó resolviendo con un pisotón clavándole los tacos en el empeine al jugador del Betis Mandi. Impotencia en estado puro. Una rabieta más de la vedette portuguesa que queda impune. De no llamarse Cristiano Ronaldo, el árbitro le habría enseñado la tarjeta roja directa de forma urgente. Pero a los árbitros les tiembla el pulso cuando tienen al Real Madrid y a Cristiano Ronaldo delante. Y más junto con Iglesias Villanueva, el árbitro talismán del Real Madrid.

La Caverna ha convertido a Cristiano en una vedette consentida

La culpa del bochornoso comportamiento de Cristiano Ronaldo no es suya. Su trayectoria está jalonadade acciones como la de anoche producto de sus rabietas incontroladas. Se ve tan protegido por la Caverna de aduladores mediáticos que le envuelven en la capital de España, que se siente en el derecho de hacer cuanto le plazca en un terreno de juego. El empujón al árbitro que le costó cinco partidos fue recibido por la prensa de Florentino con indignación, no se merecía una sanción por un golpecito de nada al árbitro, decían. Y él se lo cree. Haga lo que haga se lo van a justificar y sabe que tendrá un aparato propagandístico detrás con mucho eco que se encargará de lavarle la cara.

Pero lo único que ha conseguido esa prensa palmera es malcriarle y hacer de él un futbolista consentido que se cree con licencia para hacer lo que le venga en gana. "Si no me llamara Cristiano Ronaldo no estaría aquí", le dijo a la jueza sentado en el banquillo de los imputados. Si no se llamara Cristiano Ronaldo su historial registraría 20 expulsiones que nunca se materializaron. 



 

 

 


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