2017-10-27 07:10 FC Barcelona Por: Ricard Cardona

Esta ha sido la reacción del Barça a la declaración de Independencia

El club azulgrana ha mostrado siempre su apoyo a la democracia y el diálogo en el asunto catalán



La declaración unilateral de independencia que ha declarado esta misma tarde Carles Puigdemont ha generado un terremoto en muchos sectores, incluido el fútbol. Uno de los organismos más afectos por la medida tomada por el gobierno catalán es el Barcelona, por su relevancia social y por su relevancia deportiva. De hecho, el club azulgrana siempre se ha mostrado activo en el Procés, mostrando mensajes de diferente índole.

En cualquier caso, tras la declaración de Puigdemont se esperaba alguna reacción desde el club azulgrana. Pues no. El club azulgrana, presidido por Josep Maria Bartomeu ha tomado la decisión de no pronunciarse, ni en favor ni en contra, ni todo lo contrario. El Barcelona no tiene intención de pronunciarse de manera oficial al respecto a pesar de haberlo hecho en ocasiones anteriores.



Según expican desde el entorno, las posibles derivaciones legales de esta medida hace que el club azulgrana sea muy prudente en su proceder. Sobre todo teniendo en cuenta también la reacción del gobierno español y la puesta en marcha del artículo 155. Las reacciones serán a título personal, como en la rueda de prensa de Valverde previa a cualquier partido. Veremos qué mensajes se envían antes, durante y después del partido de los catalanes en San Mamés mañana.

La disquisión política en el Barcelona

El Barça se está quedando solo en su postura acerca de la situación política que vive Catalunya. Como entidad que se define como 'catalanista', el club blaugrana decidió tomar parte en el proceso de independencia catalán, desde una posición de defensa al derecho de autodeterminación. Sin embargo, los mensajes que el presidente Bartomeu está fomentando desde la presidencia están haciendo más mal que bien a la vida política del club. Y es que ni los culés independentistas ni los que abogan por la unidad de España están satisfechos con las decisiones que ha tomado el mandatario últimamente.

La polémica aterrizó por primera vez el pasado 1 de octubre, cuando la decisión de jugar el partido a puerta cerrada indignó a unos y a otros: mientras para un bando el partido no debería haberse disputado como muestra de respeto a los heridos por las cargas policiales durante la votación, por el otro querían que el encuentro se disputara con toda normalidad. Este punto intermedio que encontró Bartomeu fue insuficiente para satisfacer a unos o a otros.



 


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