2017-10-31 17:10 Prensa Merengue Por: Fede Peris

De los inventores del fin de ciclo del Barça: "No entierren al Real Madrid"

El aparato de propaganda de Florentino Pérez ha iniciado ya la campaña de justificación del estrepitoso fracaso del Real Madrid.



Los mismos que con diez años de adelanto aventuraron el fin de ciclo del Barça de Pep Guardiola y desde entonces sufrieron un sextete, dos tripletes y y quinteto, son los que se abonan ahora a la teoría de que este Real Madrid, el de Girona, es tan maravilloso que va a ganar La Liga, la competición que más feliz hace a Zidane porque, según sus palabras, es la más difícil de ganar. Hay que felicitarles por su fe en Zidane, el de la Felizidane, aunque el Real Madrid jamás haya sido capaz de ganar una Liga remontando ocho puntos. Son inasequibles al desaliento. Una muestra: Juanma Rodríguez, junto a Tomás Roncero, el más fundamentalista de la corte de gaiteros de Florentino Pérez. 

Adoctrinamiento puro y duro

Así se explica hoy Juanma Rodríguez en Marca: "Al Real Madrid llevan enterrándolo desde hace mucho tiempo, en concreto desde el 6 de marzo de 1902, día y año en el que fue oficialmente registrado por sus socios con el objeto de la práctica y desarrollo del fútbol. Durante este último siglo y quince años han pasado algunas cosas, no siendo precisamente anecdóticas las múltiples conquistas deportivas del club blanco entre las que, sin duda, destacan las 33 Ligas y las 12 Copas de Europa, un techo inalcanzable para el resto. En paralelo, el éxito madridista ha estado siempre acompañado por el runrún de los enterradores del Real Madrid, algo así como la mosca cojonera que trata en vano de amargarle la vida al elefante.



Desde el año de Nuestro Señor de 1902 el Real Madrid ha tenido ocasión de jugar maravillosamente bien al fútbol, razonablemente bien, regular, mal o rematadamente mal, pero si hay algo que ha caracterizado al mejor club deportivo de la historia es que siempre ha ganado títulos. Este empecinamiento en ganar, la ambición sin límites y su prodigiosa capacidad para volver a ponerse en pie después de un batazaco no sólo no han hecho reflexionar a los enterradores del club blanco, que son tozudos en su desconocimiento, sino que los han llevado a comprar más palas para cavar más profundo y más tierra para tratar de enterrarlo más hondo. Pero hete aquí que, de nuevo, otra vez, el Real Madrid ha resurgido de sus cenizas para volver a sacudirles en el hocico.

Y en esas estamos... en 2017. Es verdad que el Real Madrid, que es el único equipo del mundo que ya ha ganado dos títulos esta temporada, está jugando fatal al fútbol. Es cierto que es muy difícil ganar una Liga perdiendo con el Betis en casa y en Gerona. Es verdad que una distancia de 8 puntos con respecto al Barça, y en el mes de octubre, era impensable en agosto, cuando este mismo equipo bailó literalmente al líder. Todo eso es cierto y también lo es que estamos hablando del Real Madrid. A ti, amigo enterrador; a ti, que llevas viviendo toda tu vida a la sombra del más grande; a ti, rémora que se alimenta de los despojos que levanta el gran tiburón blanco; a ti te digo: el Real Madrid volverá, ganará y maravillará con su fútbol mientras que tú regresarás a la cuevecita de la que, por precaución, nunca debiste salir. Te lo digo a ti, triste enterrador del Real Madrid".

Adoctrinamiento puro y duro. Y si el Real Madrid no vuelve, no gana y no maravilla (fundamentalmente porque da pena verlo), y el Barça logra el tercer sextete de su historia... la culpa será de los árbitros. Esta película ya la hemos visto antes. 




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