2017-11-13 19:11 FC Barcelona Por: Fede Peris

Paulinho deja muy buenas sensaciones en sus primeros tres meses

El jugador brasileño parece que ya se ha ganado el favor de los aficionados barcelonistas.



El fútbol nos presenta escenarios difíciles de prever de manera reiterada, situaciones que pueden cambiar diametralmente de paradigma en cuestión de horas o días. Algunos futbolistas se ganan el calor o el rechazo de la afición en relación a cómo aterrizan en el club de destino, y en un entorno exigente, como es el caso del FC Barcelona, este primer contacto puede ser definitorio.

La difícil llegada de Paulinho al Barça

Este verano ha sido un período bastante movido en relación a las incorporaciones azulgranas, muchos eran los nombres que sonaban, algunos con el apoyo unánime del entorno barcelonista y otros con una oposición frontal y activa. Cuando se filtró el nombre de Paulinho Bezerra el universo barcelonista sufrió un Big Bang particular, se trataba de una incorporación difícilmente justificable en relación a los intereses triunfales del equipo.



Los opositores al fichaje argumentaban que un jugador que bordeaba la treintena y miembro de una liga menor como es la china no tenía cabida en el equipo. Su currículum futbolístico tampoco aportaba ningún anhelo de esperanza en relación al futuro del jugador. Existía un grupo reducido que defendía la incorporación de Paulinho, basándose en disquisiciones puramente futbolísticas como aportar más músculo en la medular. También existía un argumento sólido y es el de su rendimiento en la selección brasileña; de hecho, el jugador luce el brazalete de capitán en el combinado nacional, un hecho que no hay que obviar por su importancia simbólica y su liderazgo implícito.

Paulinho se convierte en imprescindible

El 14 de agosto de este año se hizo oficial su fichaje y el futbolista se incorporó a la disciplina azulgrana. El club presidido por Josep Maria Bartomeu abonó la totalidad de la cláusula de rescisión, y el jugador generó buenas sensaciones en su primera rueda de prensa, ya ataviado con los colores azulgranas. A finales de mes el futbolista debutó bajo las órdenes de Ernesto Valverde, lo hizo en el estadio de Mendizorroza ante el Alavés. Su despliegue sobre el terreno de juego fue testimonial y no pudo mostrar sus habilidades.

Desde aquel día su rendimiento ha sido casi inmaculado, de hecho, el Barça ha firmado uno de los mejores inicios de su historia en cuanto al contexto doméstico. Muchos son los síntomas que dejan entrever que el conjunto de Valverde está despertando una admiración plena, como es el caso de las cuotas de la casa de apuestas BetStars, donde posicionan al conjunto azulgrana como favorito en sus próximos choques. Y Paulinho es una pieza fundamental de este éxito, hasta el momento ha disputado un total de 14 partidos, lo que añade un global de 554 minutos a su casillero particular. Ha anotado tres goles, buena muestra de su buena llegada y su olfato goleador. También se ha estrenado como asistente, y ha ocupado casi todas las zonas de la línea medular.

De la mofa a la reverencia

Su rendimiento nos tiene que hacer reflexionar, el fútbol es un universo altamente cambiable y jugadores que desembarcan en contextos desfavorables encuentran dificultades en su aclimatación. Paulinho ha acabado con el escepticismo y se ha convertido en una pieza vertebral de este nuevo Barça, incluso ha sido ovacionado, un hecho que vivimos en el partido ante el Málaga en el Camp Nou. La línea que separa la mofa de la reverencia es muy fina y hay que curarse en salud a la hora de realizar aseveraciones categóricas. Está por ver si su rendimiento creciente se mantendrá a lo largo de la temporada, pero su caso ya nos ha dejado un precedente que invita a la reflexión futura.



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