2017-11-29 10:11 FC Barcelona Por: Fede Peris

El Madrid necesita del comodín de dos penaltis para eliminar a un Segunda B

El Fuenlabrada saca a relucir las vergüenzas y miserias de un Real Madrid pequeño, pequeño, pequeño...



Después de la lección de fútbol del Fuenlabrada en el Bernabéu, la cruda realidad, lo que queda, es que el Real Madrid ha salvado el escollo de la primera ronda de la Copa del Rey gracias al comodín del árbitro y los dos penaltis del partido de ida que cerraron el resultado con un 0-2.

Y mientras la Caverna mediática más casposa y radical madridista sigue desviando atenciones acusando al Barça de ser favorecido por los árbitros, y mientras siguen hablando de sextete para el equipo de sus amores, la realidad retrata con crudeza la situación de un Real Madrid sin banquillo, con fichajes que no sirven para nada, con una cantera abandonada y una baja forma brutal en sus estrellas. El 0-6 al campeón chipriota y el 3-2, de penalti, ante el Málaga desató la euforia de los gaiteros mediáticos de Florentino Pérez, que ya han empezado a echar cuentas acerca de cuándo se producirá el momento -ya muy próximo- en el que el Real Madrid no sólo dará caza al Barça y le adelantará en la tabla. Son así, vendedores de humo.



El Madrid del sextete funciona. La culpa es de los árbitros

Pero por mucho ruido que haga el aparato de propaganda montado para servir lealmente a Florentino Pérez, la cruda realidad es que el Madrid fichó mal este verano. No tiene portero, su defensa es un coladero, el centro del campo está saturado y bloqueado y las estrellas, invadidas por sus propios egos, no funcionan. La famosa Unidad B de la que tanto presumió la corte de gaiteros de la prensa la temporada pasada, no existe. El Barça va sumando puntos y el Madrid ahí sigue, a "sólo ocho puntos", y cada vez más cerca, según los defensores de la teoria de la justificación. 

Pero eliminar en la primera ronda a un Segunda B gracias a dos penaltis deja en muy mal lugar a un equipo que está lejos, muy lejos, del poderío de un Barça que todavía no ha podido disfrutar de su fichaje estrella, Dembélé. La apuesta por la cantera y la españolización que ha pretendido hacer Florentino Pérez en el Real Madrid ha terminado en fracaso total. Pero no pasa nada. La culpa es de los árbitros. También es culpa de los árbitros que el Real Madrid no sea capaz de ganar al Fuenlabrada en el Bernabéu y que haya necesitado de dos penaltis para dejar fuera de la Copa a un Segunda B. 


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