2017-11-30 15:11 Real Madrid Por: Redacción MB

Lo de Gareth Bale no tiene más solución que el traspaso

Las constantes lesiones del galés hacen presagiar que la única solución para el Madrid es venderle



Gareth Bale cuajó una buena actuación en Copa ante el Fuenlabrada el día de su regreso. Suyo fue el fantástico pase que sirvió para que Mayoral pusiese las tablas en el marcador ante el equipo de Segunda ‘B’ y para que el Real Madrid cogiese aire. Pero esa actuación pudo haber sido más extensa de tiempo, ya que el jugador apuntaba a titular pero unas molestias lo dejaron en el banquillo.

Es cierto que acabó jugando, pero Zidane planeaba ponerlo en el 11 de inicio, aunque unas molestias en el calentamiento hicieron que se decantase por otro futbolista. Después, durante el partido y su estancia en el banquillo, Bale no paró de hacer estiramientos y quejarse, algo que estuvo repitiendo durante los minutos que disputó sobre el terreno de juego. De hecho, acabó el encuentro cojo y con molestias que han vuelto a preocupar al técnico francés y a todo el entorno madridista. Además, esas molestias le harán no poder jugar en Bilbao ante el Athletic. De nuevo causa baja.



Por lo tanto, y visto lo visto, Bale apunta a que no va a poder seguir teniendo continuidad y la única solución favorable para todas las partes es el traspaso. El Madrid dejaría así de contar con un jugador de cristal y el propio futbolista podría tener la mente más fuerte y abandonar la presión que le persigue desde su llegada al equipo y que pueden afectar en sus lesiones. El traspaso es lo único que le queda a Bale y al Real Madrid.

Las razones para prescindir de él

El Real Madrid sabe que tiene un problema con Gareth Bale. Sus innumerables lesiones (suma 20 desde su llegada) y los diferentes problemas psicológicos al no responder con las expectativas, han hecho que Bale no haya podido demostrar todo su potencial en el conjunto blanco, algo que le podría hacer estar más fuera que dentro del vestuario madridista.

Todas esas lesiones han mermado la capacidad mental del galés, que ha dejado, incluso, de confiar en sí mismo. Además, las constantes críticas recibidas por el Santiago Bernabéu no han ayudado a que Bale se haya sentido cómodo en el equipo en ningún momento desde su llegada, a excepción del primer año.



Es cierto que cuando ha jugado, Bale ha dado claras muestras de su calidad, pero esa continuidad no ha sido la esperada, y eso ha provocado que parte de la afición haya centrado en él la culpa de los malos momentos del equipo.

Sus lesiones tienen que ver mucho con su mente, lo que hace presagiar que su total recuperación sea, a día de hoy, una utopía. Por tanto, es aconsejable que la calma envuelva todo su entorno para que la cabeza del galés esté en el Madrid y sea el jugador que fichó y que siempre se ha esperado de él.

Esa calma provocaría que sus lesiones se redujeran en número, ya que está demostrado que el estrés en los deportistas de alto nivel influye en la capacidad física de los mismos y pueden generar ansiedad y miedo.

Por tanto es imperante que Bale reciba ese cariño para que el Madrid no se vea obligado a venderle por un bien común, tanto para el futbolista como para el propio club.


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