2017-12-04 19:12 FC Barcelona Por: Fede Peris

El sueño del sextete (y de parecerse al Barça) ha hundido al Real Madrid

Zidane ha pecado de pardillo creyéndose que su equipo podía ponerse al nivel del Barça de Guardiola, el del sextete... Y no.



La envidia es muy mala. Y si no, que se lo pregunten al Real Madrid, en donde no soportan que el Barça haya logrado dos tripletes como dos soles y un sextete, es decir: todo ganado, mientras el equipo blanco no sabe lo que es eso en sus 115 años de historia. Según el portal Defensa Central, conocido por su madridismo visceral y radical, la culpa del FRACASO, con mayúsculas, del Real Madrid esta temporada, es de las dos Supercopas. O lo que es lo mismo, el deseo de igualar al Barça ha podido con ellos. Ya lo dice el refrán: la avaricia rompe el saco y que el Barça haya ganado dos tripletes y un sextete no necesariamente garantiza que cualquiera pueda hacerlo. Hay que servir.

Según el portal madridista Defensa Central, que presume de ser el boletín oficial de Florentino Pérez, la culpa del descalabro madridista esta temporada (cuartos a ocho puntos en Liga, segundos en la fase de grupos de Champions League y humillado en casa por el Fuenlabrada en la Copa) la tiene el sobresfuerzo de las dos Supercopas, de España y de Europa, disputadas en el mes de agosto. Es decir, la culpa es del entorno madridista que, como cada año, ya veía a su equipo campeón de todo emulando al Barça irrepetible de Pep Guardiola, que logró el sextete por primer y última vez en la historia del fútbol. Y la exigencia de metas inalcanzables ha deslomado al equipo de Zidane.



Zidane ha pecado de pardillo

Así lo explica Defensa Central: "El desgaste del mes de agosto, de la acumulación de partidos de la temporada pasada, y de las nueve lesiones que ha sufrido la plantilla blanca esta temporada han pasado factura, pero no a todos. Mayoral y Ceballos, por ejemplo, están frescos, con ganas de demostrar su talento, pero se encuentran sin posibilidades de hacerlo". Queda claro que Zidane pecó de pardillo este verano, hizo caso al entorno de aduladores mediáticos que le convencieron de que su equipo era mágico y que su flor de la Felizidane obraría milagros desde agosto hasta mayo. Pero Zidane cayó en la trampa, no supo dosificar a sus hombres y ahora los tiene quemados cuando aún no hemos llegado al ecuador de la temporada. 

En eso ha quedado la Felizidane. En eso ha quedado ese Real Madrid a quien muchos querían comparar, sin base ni fundamento, con el Barça de Pep Guardiola. Mucho Barça era ese para un Real Madrid que va ahogado en el mes de noviembre pagando los excesos del mes de agosto. A Zidane le ha faltado experiencia y madurez para prever esta circunstancia, pero se dejó llevar por la euforia desmedida de la fanfarria mediática y ahora paga las consecuencias. 

"El Madrid acusa el esfuerzo de las dos Supercopas", dice Defensa Central. Eso es. 



 


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