2017-12-18 20:12 FC Barcelona Por: Fede Peris

Lo que la caverna madridista calla del "angelito" Cristiano Ronaldo

En Madrid están muy pendientes de lo que hace Luis Suárez, pero callan las fechorías de Cristiano Ronaldo sobre el terreno de juego.



Los flautistas de la pluma que Florentino Pérez tiene repartidos por los medios madridistas de la capital de España andan muy preocupados por Luis Suárez. Le ponen cámaras para seguirle en cada partido y poder descubrirle así alguna fechoría en cada partido. Lo mismo hacen con Cristiano Ronaldo al, pero al revés.

Los encargados de vocear la propaganda del régimen madridista en los medios capitalinos con eco a toda España se suben por las paredes porque entienden que Luis Suárez estuvo a punto de enviar al hospital a un jugador del Deportivo y que, por tanto, debería haber sido expulsado y no jugar el clásico. Es lo de Eduardo Inda, por lo civil o por lo criminal. Si no puedes con tu enemigo, mejor no enfrentarse a él y utilizar las "fuerzas del estado", en este caso árbitros y comités, para echarlo de la competición.



¿Tiene bula Cristiano Ronaldo?

A Luis Suárez le buscan las cosquillas en cada partido que juega. Sus goles molestan, especialmente cuando marca más -que es lo normal- que el ídolo portugués que disfruta de club de fans entre la prensa madrileña. Y es curioso el interés que ponen en  Luis Suárez, que es inversamente proporcional con el desinterés que muestran por las fechorías de Cristiano Ronaldo.

Al ídolo portugués se lo consienten todo: desde amenazar con irse del glorioso Real Madrid porque en una rabieta le entra un ataque de celos y decide que quiere cobrar más que el mejor de la historia, hasta los insultos al público del Bernabéu que le paga, pasando por los desprecios a la prensa española y acabando por sus constantes agresiones a contrarios en los terrenos de juego. Todo se le pasa por alto. Por eso es bueno recordar al personal cómo las gasta este angelito consentido que reparte, reparte y reparte ante la pasividad arbitral disfrutando de la bula que los propios árbitros le han concedido.


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