2018-01-01 09:01 Crónica Rosa Por: Ricard Cardona

La historia de amor que impulsa a Luis Suárez

Tras el éxito del ‘9’ azulgrana se esconde un impresionante relato personal.



La vida de Luis Suárez ha estado, de alguna manera, casi siempre ligada a la ciudad de Barcelona. El vínculo con la capital catalana no tiene su raíz en 2014, cuando el equipo blaugrana gastó 80 millones en ficharlo del Liverpool, sino que tiene por medio a su mujer, Sofía Balbi. La pareja del crack ha sido la luz que en su día guió a un chico sin aspiraciones hasta el techo de los goleadores. La de ambos es una historia de lo más tierna y todo un ejemplo de superación.

Todo se remonta a la adolescencia de Suárez en Uruguay, cuando los pocos recursos y los disgustos familiares –sus padres se divorciaron y no lo llevó nada bien- hicieron que sólo a los 15 años el jugador se entregara a la noche y al alcohol.



Sin embargo, cuando conoció a Sofía, su mundo se ordenó como de milagro. Ella le redirigió hacia el buen camino, le guió para no dejar los estudios y fue la voz de su razón. Pero pronto terminaría la historia de amor: ella se mudó junto a su familia a Barcelona en 2003. Fue entonces cuando Suárez prometió reencontrarse con su amada en Europa y convertido en un futbolista profesional.

El salto a Europa y el reencuentro con Sofía.

La inspiración del crack no tardó en surtir efecto: después de despuntar en Nacional, ojeadores del Groningen apuntaron su nombre y rápidamente le hicieron cruzar el charco rumbo a la Eredivisie. Ya en el viejo continente, ambos se juntaron de nuevo para vivir en los Países Bajos, y sus números se dispararon todavía más, hasta que el Ajax lo fichó.

Al poco tiempo, Suárez se había convertido en el rey del fútbol holandés, y a medida de que él y su ya mujer hacían mayor la familia, sus goles cada vez eran más. El Liverpool apareció para darle una oportunidad de triunfar en la Premier, una de las grandes Ligas del mundo. Allí nació su segundo hijo, y Luis se consagró. Su leyenda siguió creciendo hasta que, esta vez sí, estaba a la altura para poner rumbo a Barcelona y jugar en el mejor equipo del mundo. El resto, ya es historia.
 




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