2018-01-03 18:01 Reportajes Por: Carlos Muñiz

Zidane es un experto en reconducir situaciones adversas

La situación en enero de 2016, cuando Zidane cogió el testigo de Rafa Benítez, no era mejor que la actual.



El título de Liga está complicado para el Madrid. Desde septiembre, los blancos se han dejado demasiados puntos por el camino y la derrota en el Clásico no ha ayudado a reducir distancias. Sin embargo, el madridismo tiene más razones para creer que nunca. Tanto en su equipo como en su entrenador, Zinedine Zidane. De hecho, la historia muy reciente de los blancos demuestra que nunca hay que dar por muerto al mejor equipo y al mejor técnico del mundo.

Empezando el año 2018 vale la pena recordar cómo se inició el año 2016. El técnico francés cogió al equipo en una situación semejante, incluso peor. El equipo de Rafa Benítez tocó fondo con el 4-0 del Barça en el Bernabeu y Florentino Pérez decidió cargarse al entrenador español para apostar, de una vez por todas, por el técnico del filial, la leyenda Zinedine Zidane. Y bendito fue el momento. La llegada de Zidane fue un revulsivo imparable. Un equipo deprimido lo convirtió en campeón de Europa por onceava vez.



Zidane despertó a un equipo deprimido

La capacidad que tuvo Zidane de estimular al equipo para que recuperase la autoestima es algo que pasará a los anales de la historia del fútbol. Una primera parte de la temporada que dejó a los blancos eliminados ridículamente de Copa por el caso Cheryshev, humillados por el Barcelona en el Bernabéu y con las ilusiones por los suelos. Pero todo cambió tras la llegada del técnico francés. En aquel momento quedó claro que tocar fondo fue necesario para remontar, y eso es lo que ha pasado en el reciente Clásico.

El Real Madrid ha funcionado mejor desde la reivindicación y la épica. Ahora que el Madrid parece condenado al fracaso, ahora que todos le dan por muerto, es cuando más peligroso es este equipo. Una bestia herida es más peligrosa que nunca. El 2017 ha sido muy intenso y se ha notado en la recta final. El equipo ha llegado cansado psicológicamente después de tanto éxito y la ha costado competir con la misma hambre. Pero ya acabó 2017.

Año nuevo, vida nueva

En 2018 comienza una nueva vida y Zidane sabe qué tiene que tocar: recuperar al mejor CR7 de cara a gol, solidez defensiva y el brillo de Asensio e Isco. El delantero portugués cerró un año mágico donde fue galardonado con el premio The Best y su quinto balón de oro, pero su olfato goleador en liga ha sufrido a finales de año. Cristiano fue quien marcó las diferencias en la recta final el curso pasado y sus goles serán claves para que el equipo logre títulos a final de año.



Por su parte, Isco y Asensio deben recuperar el protagonismo de otras épocas. El malagueño no salió del banquillo en el Clásico y el mallorquín fue incapaz de brillar como en otros encuentros. Ambos deben volver a sentirse importantes para dar su mejor versión. Zidane sabe que las opciones en ataque se multiplican cuando los dos están a alto nivel y más sin poder contar con otras soluciones como Morata o James, claves el año pasado.

 


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