2018-01-07 23:01 Opinión Por: Carlos Muñiz

El Barça humilla al Madrid con cartera, cantera... y lo que haga falta

El Barça vapulea al Real Madrid de Florentino Pérez tanto con la cartera como con la cantera.



Los palmeros útiles que utiliza Florentino Pérez para adoctrinar a la masa están teniendo mucho trabajo estos días para explicar al personal por qué el Real Madrid pierde por 0-3 en casa ante el Barça, por qué el Real Madrid está a 14 puntos del Barça en la Liga y por qué el Barça juega mejor y con más cartera y cantera que el Real Madrid.



El Real Madrid roba jugadores, pero el malo es el Barça

Efectivamente, mientras el Real Madrid indigna al Athletic robándole a traición y en plan cuatrero a su portero Kepa, con quien lleva negociando desde mucho antes del plazo admitido por la FIFA, los palmeros más babosos del aparato de propaganda del Real Madrid distraen el personal acusando al Barça de derrochar dinero con sus fichajes y de olvidarse de la cantera. Es lo que toca ahora para tapar las miserias propias.

Cuando el Real Madrid rompía el mercado pagando 101 millones por Gareth Bale, que pasará a la historia por su fragilidad más que por su juego, era porque el poderío económico del Madrid de Florentino Pérez no conocía límites. Y con el talonario en la mano Florentino Pérez le pasaba la mano por la cara al Barça mientras los palmeros aplaudían como su propio nombre indica. Eso es lo que decía entonces la prensa palmera del Real Madrid, la que ahora vende fichajes galácticos blancos en sus portadas, sólo ahí y de mentira, mientras el Barça se los lleva de verdad.



El pelotón de adoctrinamiento de Florentino entra en acción

Ahora, por lo que sea, el Real Madrid ficha poco, barato y mal (ni un titular en los cinco fichajes del último verano), mientras el Barça apunta alto y busca lo mejor para acompañar al mejor futbolista de la historia. Y paga lo que le piden. Lo suficiente para que el pelotón de adoctrinamiento del pensamiento único madridista haya salido a anestesiar al pueblo acusando al Barça de cuatrero, de no cuidar su cantera y de apostar por la cartera.

Y acto seguido Valverde responde convocando a Arnaiz, del Barça B, para el partido ante el Levante. Hechos, no palabras. Y Arnaiz no está solo, que es lo que más duele. Porque esa cantera de La Masia, que en Madrid dicen que desprecia el Barça, aporta regularmente como titulares (no para hacer bulto) a Sergi Roberto, Piqué, Jordi Alba, Busquets, Iniesta y Messi. Es decir, más de medio equipo del Barça "derrochador", el de la apuesta por la cartera y no por la cantera, está formado por jugadores hechos y derechos en casa. 

El Real Madrid de Florentino: Ni cartera ni cantera

Y a cambio, el Real Madrid, que según la fiel infantería de flautistas mediáticos, cuida mucho la cantera porque cuando hay que jugar un partido de Copa ante un Segunda B Zidane puebla la formación titular con un buen puñado de chavales de casa, a la hora de la verdad juega con un único canterano: Dani Carvajal. Es decir, seis canteranos titulares en el Barça (más de medio equipo), por un canterano titular en el Real Madrid

¿Cómo se sostiene la bilis rabiosa contra el Barça que sueltan por la boca a espumarajo limpio los de la fanfarria mediática de Florentino Pérez? Por ningún lado, como todo. Provoca tanta rabia el aplastante dominio del Barça, que va lanzado hacia su segundo sextete, que deben recurrir a la mentira para justificar su frustración y acomplejamiento. Lo de acordarse de la cantera cuando se hace un gran fichaje (de esos que chinchan al rival) no cuela. Sobre todo porque la cantera del Barça sigue ahí, decidiendo partidos, por muchos fichajes que se hagan a golpe de talonario. El problema no está en La Masia. El problema está en La Fábrica, un centro de producción ninguneado, humillado y despreciado por quienes gobiernan el Real Madrid.

Pero el que no cuida la cantera es el Barça. Y Cristiano Ronaldo salta más. Y como esto todo. Venta de humo espeso para evitar que el pueblo llano pueda ver la realidad tal cual es. Mejor filtrada y manipulada convenientemente. Es lo que hay.