2018-01-11 20:01 FC Barcelona Por: Fede Peris

Análisis de la crisis del Real Madrid: ni cantera ni cartera

Ya no cuela el viejo truco de utilizar a la fiel infantería mediática para distraer y anestesiar al personal con sus dardos contra el Barcelona.



No descubrimos nada si decimos que el Real Madrid está mal. Y buena parte de culpa la tiene su entorno mediático, acostumbrado a manipular a su audiencia con sueños e ilusiones que luego no se cumplen. Empezaron la temporada hablando de sextete y el Madrid acabó diciembre a 16 puntos del Barça en La Liga, la competición que más ilusión le hace a Zidane.

Crisis en Liga, Champions y Copa del Rey

Este Real Madrid actual sólo sirve para ganar chupitos de uno o dos días. Los torneos de emociones fuertes parecen lejos de su alcance. Mal en Europa (segundo de grupo), peor en la Liga (a 16 puntos) y aun peor en la Copa del Rey. 



Es lo que hay. Luego el aparato de propaganda por tierra, mar y aire (radio, prensa y television) se encargará de propagar el bulo de que los árbitros ayudan al Barça y así tranquilizarán sus conciencias y justificarán sus propias miserias, pero lo que hay es lo que hay: ni cantera ni cartera. Ni recurren a los chavales de casa para sacar adelante al equipo ni se atreven a competir con el Barça en cuestión de talonarios. Ni autocrítica ni reacción. Absoluto inmobilismo. Ni conjuras, ni güijas, ni clavos ardiendo. Todo es un brindis al sol que sólo sirve para engatusar al personal con buenos deseos, sueños e ilusiones.

Descontrol absoluto en la Casa Blanca

El buque insignia, Cristiano Ronaldo, se quiere ir. Los galácticos, Benzema y Bale, no aportan nada. Marco Asensio, que iba para Balón de Oro, se ha convertido en un paquete. Isco ya no es la gran esperanza blanca. Sergio Ramos no sabe arreglarlo ni a base de mamporros. El presidente le dice al portero Keylor Navas que prefiere a Kepa. Y el entrenador le desautoriza frenando cualquier posibilidad de fichaje. Florentino está desactivado porque su entrenador no le deja sacar el talonario. Y Zidane no se atreve a dar paso a la cantera mientras los jugadores opinan que no juegan los que mejor entrenan. Y a todo esto, Morata, James y Pepe se lo miran desde la distancia sonriendo por debajo de la nariz.

Un polvorín a punto de estallar

El Real Madrid es un polvorín a punto de estallar. Sus peones repartidos entre la fiel infantería de la prensa amiga hacen lo que pueden para silenciar el caos que reina en la Casa Blanca mientras apuntan con sus misiles al Barça acusándole de politización, de derrochador o de perder el sentido con la renovación de Messi. Pero eso no evita que el Barça se salga en Europa y en España. Y los aficionados, que no son tontos, ya no se tragan el cuento chino. Van al Bernabéu y protestan porque no les gusta lo que ven. Ya no cuela el viejo truco de distraer y anestesiar al personal con dardos contra el Barça. Les habían vendido el sextete y la realidad es que este equipo va a sufrir para quedar cuarto y acceder a la próxima Champions. 



Esto no lo arregla ni Neymar

Y las miserias quedan al descubierto. Ni Cristiano Ronaldo admite ya la comparación con Messi, aunque le regalen 50 Balones de Oro más, ni Zidane parece enterarse de qué va la película, ni los jugadores muestran el compromiso que se espera de ellos, al margen de mostrar una incapacidad que pone en duda su valor para jugar en el Real Madrid. El Real Madrid se ha dormido en sus laureles y como viene siendo habitual a lo largo de la historia, opta por vivir del pasado y recordar viejas gestas. Ni siquiera el fichaje de Neymar, que está por ver, resolvería tanto desorden.

Esa es la conclusión, el mejor club del siglo XX deja paso de forma definitiva al FC Barcelona como mejor club del siglo XXI. Y es que los sextetes no se consiguen con las ganas. Hace falta algo más... que el Real Madrid no tiene.


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