2018-01-15 12:01 Real Madrid Por: Carlos Muñiz

Gerard Piqué escupe al cielo y le cae el salivazo en la cara

Piqué reclama deportividad a los demás y se olvida de que en su club y en su equipo no se respetan las normas del fair play, empezando por él mismo.



Gerard Piqué tiene la piel muy fina... cuando le interesa. Parece ser que le molestaron cuatro gritos que oyó en el Bernabéu y pide a la Liga de Fútbol Profesional mano dura contra las insultos, poniendo como ejemplo a la NBA.

Lo que calla Piqué son los insultos del Camp Nou. Al Real Madrid, por ejemplo, en el último partido que disputó el Barça allí ante el Celta se oyó a coro aquello de "madridistas, hijos de p...", sin venir a cuento. Eso para Piqué es una anécdota y, por supuesto, libertad de expresión. Tampoco explica Piqué lo que habría que hacer con él cuando insulta gravemente a los árbitros a la cara... y nadie se atreve a expulsarle. Ayer mismo lo vimos en Anoeta.



Como tampoco nadie se atreve a expulsar a Luis Suárez a pesar de que partido tras partido existen pruebas audiovisuales de los insultos, amenazas y menosprecios que suelta a rivales y árbitros sin que nadie decida imitar a la NBA, como propone Piqué, para preserver la deportividad en los campos. No debe recordar Piqué cuando Messi le soltó a la cara a un árbitro aquello de "la concha de tu madre" o cuando Busquets llamó "mono" a Marcelo o cuando Jordi Alba amenazó a un periodista que cubría la información de la selección española con "arrancarle la cabeza". 

De eso, al parecer, no habla Piqué, que sólo se acuerda de Santa Bárbara cuando truena... y le interesa.

Las redes sociales le han recordado al central del Barça que cuando se escupe hacia el cielo, luego te cae en la cara. Eso es lo que le ha ocurrido a él. Ha querido hacerse el buen chico, el del fair play, y no es nadie para tirar la primera piedra en un tema al que el Barça le conviene más taparse y que nada cambie que ponerse a hacer ruido... El principal perjudicado sería el Barcelona.




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