2018-01-19 13:01 FC Barcelona Por: Fede Peris

Toda la verdad sobre la decisión final de Cristiano Ronaldo

Cristiano Ronaldo echa fuego por su situación en el Real Madrid: compañeros, rivales, presidente, contratos, afición, encuestas, fichajes, Hacienda... Todo se suma.



Cristiano Ronaldo está herido en su amor propio y devorado por los celos, hacia sus rivales e incluso hacia sus compañeros de equipo. En Madrid no se siente querido, ni por el presidente, ni por la afición ni por la prensa madridista... ni por las autoridades. Su decisión de marchar es firme, pero tendrá que presentar una oferta que convenza a Florentino Pérez.

Cristiano Ronaldo echa fuego por la boca

Cristiano Ronaldo echa fuego por la boca. Los medios madridistas realizan encuestas entre los aficionados y él descubre que su amenaza de marcha del club ha sido tomada con una naturalidad que le indigna. Nada que ver con el pánico que esperaba generar entre la hinchada blanca. Florentino Pérez, en lugar de agradecerle sus goles, que tanto tuvieron que ver con los cinco títulos de 2017, se vuelve loco primero con Mbappé y luego con Neymar, como si no tuviera interés en valorar lo que ya tiene en casa. Cristiano Ronaldo se ha sentido ninguneado porque él se considera superior tanto a Mbappé como a Neymar y no puede entender la obsesión que le ha cogido a Florentino por ambos jugadores.



El crack portugués siente celos de Mbappé y Neymar porque ha visto en ellos un interés de Florentino que no se ha producido con él. No hay que olvidar que no fue Florentino Pérez quien fichó a Cristiano Ronaldo, se lo encontró ya colocado en el Real Madrid por Ramón Calderón. Y esos celos son extensivos a Leo Messi y Neymar por el tema económico. Le repatea las tripas que Messi cobre 50 millones al año y Neymar 37, mientras él se queda en 21 cuando el número uno asumido por el planeta fútbol es él. 

También tiene celos en su vestuario

Pero el tema celos no acaba con Messi y Neymar por sus cuentas corrientes. Ni en Mbappé por el interés que mostró por él Florentino Pérez. Se extiende al propio vestuario del Real Madrid. Empieza a estar harto del bombo que los medios le están dando a Marco Asensio y tampoco siente ningún tipo de entusiasmo por el fútbol que despliega Isco, que considera que perjudica a su juego. En ambos casos considera Cristiano que están sobrevalorados y no entiende cómo puede ser Benzema objeto de tantas críticas cuando es el futbolista que mejor entiende su juego. Y tampoco lleva bien la cuota de protagonismo que le resta Sergio Ramos en su papel de capitán del madridismo que (a diferencia de él) siente los colores.

Hacienda también influye

Cariño, dinero, protagonismo, celos... A lo que hay que sumar el problema con Hacienda que puede acabar como el rosario de la aurora. Cristiano considera que ni el club, ni la prensa madridista le han apoyado como debían en las sospechas de fraude que la Fiscalía ha lanzado sobre él. Todo ello lleva a Cristiano Ronaldo a deducir que no es querido ni en el Real Madrid ni en España. Y por eso se plantea su marcha.



Ha utilizado a dos medios amigos para soltar el bulo de su salida del Real Madrid... a ver qué pasaba. Y lo que ha pasado -nada- no le ha gustado. Florentino Pérez le ha dado luz verde a Jorge Mendes para que le busque un club que esté dispuesto a pagar más de 100 millones por él. Otra humillación al saberse valorado por menos de la mitad que Neymar teniendo una cláusula de mil millones. 

El cisne se convierte en patito feo

Lo cierto es que el ego de Cristiano Ronaldo le empuja a irse del Real Madrid. Su problema es que no podrá irse a donde a él le gustaría: un grande de Europa en donde pudiera continuar haciéndole la puñeta al Real Madrid luchando por la Champions League. Nadie le quiere a sus 33 años, con su carácter soberbio y con unas exigencias económicas que nadie puede saciar si antes hay que darle a Florentino Pérez más de 100 millones.

Sólo le queda China. O China o aferrarse al contrato firmado que ahora considera desfasado y hacerse fuerte sabiendo que Neymar no quiere verle ni en pintura en el vestuario del Bernabéu si finalmente acaba aterrizando ahí. Le va a costar mantenerse en la primera línea mediática que le permite estar en candelero en las redes sociales porque nadie está interesado en su fichaje.

Todo muy humillante para quien ha vivido durante ocho años engañado en una nube creyéndose ser lo que no era. La caída será más dura porque en este cuento el cisne se convierte en patito feo.


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