2018-02-09 17:02 FC Barcelona Por: Redacción MB

El Barça también ganó al árbitro en Valencia

El Barça pasó por encima del Valencia en Mestalla, y también de Undiano Mallenco



Con el Barça de Valverde no hay quien pueda. Estamos en febrero y tan solo ha perdido un encuentro oficial desde que comenzara la temporada. Y eso que hay partidos, como el de ayer, que tiene que jugar contra un gran equipo y contra un árbitro que se lo pone muy difícil.

Y es que en el partido se vio una de esas imágenes que resultan, cuanto menos, escandalosas por el resultado. Corría el minuto 38 y Coquelin, en un acto de inferioridad agarró a Messi hasta el punto de sacarle la camiseta por encima de la cabeza. Pues bien, esa jugada, al borde del área ‘ché’ no fue ni castigada con falta. La acción debió haberse saldado con falta a favor del Barça y con una amarilla al francés, ya que se olvidó de la pelota y cometió el agarrón de manera deliberada, pero el árbitro, como últimamente en Mestalla (recordamos el gol no concedido a Messi en Liga), se encarga de desfavorecer los intereses culés.



Además, no fue la única jugada polémica, ya que Messi fue derribado en el área por Gayá. El colegiado Iturralde González, que escribe en AS, comentó que se trataba de "un penalti tonto, pero es penalti.Le mete la pierna entre las dos de Messi y le zancadillea".

Undiano se la intentó liar al Barça

A Messi no le han agarrado, le han llegado a sacar la camiseta pasándosela por encima de la cabeza. Y Undiano Mallenco no sólo no ha enseñado la correspondiente tarjeta, ni siquiera ha señalado falta. Y en la segunda mitad se han producido dos manos claras en el área del Valencia en la misma jugada. Primero a disparado Messi y Garay ha rechazado con la mano su remate. Y acto seguido lo ha vuelto a probar Jordi Alba y esta vez el balón ha golpeado en el brazo de Montoya. Nada. Undiano Mallenco no tenía interés en pitar nada.

Tampoco ha podido Undiano apartar de la final ni a Jordi Alba ni a Luis Suárez, sobre quienes pendía el riesgo de perderse la final si veían una tarjeta amarilla. Ambos han sido el centro de las iras de un público faltón y grosero, pero han sabido superar las adversidades y llegar al final de los 90 minutos limpios de tarjetas. Luis Suárez ya se perdió hace dos años otra final ante el Sevilla por el mismo motivo. Y no quería repetir. Pero es que además el uruguayo ha realizado un partido para enmarcar, regalando a Coutinho (48´) y Rakitic (81) los dos goles del Barcelona que han enmudecido a Mestalla, al que se le han acabado incluso las ganas de insultar. 




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