2018-02-12 07:02 Real Madrid Por: Carlos Muñiz

Segundo aniversario del récord de la vergüenza del Barça

LaLiga sigue sin poner remedio a un dato que desacredita al torneo español partido tras partido.



A pesar de sus dos empates seguidos, el Barça sigue siendo amo y señor de LaLiga. Su distancia respecto al Atlético de Madrid, segundo clasificado, es todavía de siete puntos, lo que da la tranquilidad a los de Valverde de que se llevarán el campeonato. Por si saltara la sorpresa, igualmente en el Camp Nou tienen la certeza y seguridad de que el trofeo recalará en el la capital catalana. Y es que todo es muy fácil cuando tienes los árbitros a favor. Lo que al principio parecía una simple sensación de que la Liga estaba peligrosamente preparada para los culés, se ha confirmado ahora.

Los datos no mienten. Y echando un ojo a las cifras, el bulo arbitral del que disfrutan los azulgrana es más escandaloso que nunca. De hecho, están de enhorabuena: hoy se cumplen 2 años desde el último penalti que un árbitro se atrevió a pitarles en contra en el torneo español a los culés. Sucedió en febrero de 2016, por aquel entonces el Real Madrid no había ganado la Undécima, y Claudio Bravo seguía siendo el portero de Liga en las filas culés. Algo que ya queda muy lejos.



Dos años sin ningún penalti en contra del Barça en Liga.

Desde entonces, han pasado 76 jornadas de Liga, prácticamente dos torneos seguidos, sin que ningún otro colegiado se haya atrevido a señalar una pena máxima en contra al equipo culé. Ocasiones las ha habido y de sobra: es más, cada dos por tres hay una jugada polémica en el área culé. Unas manos, una agresión -otro tema todavía por tratar-, una zancadilla... . Mientras, tanto, a los merengues se les ha señalado ocho penas máximas desde aquel día.

Sin embargo, ni desde el Real Madrid hay la esperanza de que la tendencia vaya a cambiar. Han habido acciones más que claras merecedoras de penalti, pero ni por estas el Barça ha sufrido una pena máxima. Así, la conquista de LaLiga es mucho más difícil para los rivales culés, que asisten impotentes a un bochornoso espectáculo semana sí y semana también.


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