2018-02-19 18:02 Real Madrid Por: Redacción MB

La asignatura pendiente de Zidane con el Real Madrid

El Madrid ha comenzado a ganar partidos incluso sin jugar bien, pero sigue encajando muchos goles



El Madrid se va pareciendo cada vez más al que nos tenía acostumbrados hasta el año pasado. Un equipo que jugara bien o no lo hiciera, siempre ganaba. Pasó en Valencia, y ayer se volvió a repetir la historia. Eso sí, hay un asunto que preocupa mucho al equipo y al técnico y es que ya acumula 10 partidos seguidos (con excepción de uno) sin dejar la portería a 0.

Ante el Real Betis se encajaron tres goles. Por suerte, el equipo marcó 5 y se pudo llevar los tres puntos hacia Madrid, pero esos tres tantos son una lacra en el vestuario y una asignatura pendiente para el entrenador que debe mejorar la faceta defensiva para dejar de recibir tantos goles.



Algunos jugadores como Lucas dijeron que lo importante no es encajar más o menos goles, sino ganar. Sin duda es una premisa cierta, pero un equipo como el Madrid no puede permitirse el lujo de encajar partido sí y partido también, sea quien sea el rival. 

Y es que el equipo ha recibido 26 goles en los 23 encuentros que se llevan disputados en LaLiga, una estadística que refleja que el Madrid no está fino defensivamente. Haciendo una comparación con otros equipos, el Barça ha encajado 11 goles, mientras el Atlético se queda en tan solo 9. Mucha diferencia.

Lo que le espera al Madrid en Paris

El Real Madrid volvió a recordar al mundo entero quién es el rey de Europa. Los blancos lograron una importantísima victoria por 3-1 ante el PSG y enviaron un mensaje al continente. El equipo de Zidane remontó el partido ante los franceses y ahora tendrá que viajar al Parque de los Principes con la intención de hacer bueno el 3-1 de la ida, algo que no será nada fácil.



Todavía quedan dos semanas para el partido de vuelta, pero el megaproyecto del PSG se la juega ante el Madrid, que llegaba como 'underdog' a la cita europea y salió ayer del Bernabéu por la puerta grande. Sin embargo, en Francia se niegan a darlo todo por perdido y ya preparan un ambiente de lo más infernal para la vuelta. La afición del PSG, que ya ha vivido episodios de violencia, espera influir lo máximo posible en el terreno de juego.

Para caldear el ambiente, hay dos factores clave: la presión atmosférica a los futbolistas blancos y la presión a los colegiados. En París lloran hoy por el arbitraje con la única intención de condicionar a los árbitros en la vuelta con sus quejas sobre la actuación de Giuseppe Rocchi. Tanto Emery, como sus jugadores, como Al-Khelaïfi incidieron en estos dos aspectos tras el término del partido y tienen tres semanas por delante para que sus mensajes tengan calado entre la afición y el arbitraje.


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