2018-02-20 17:02 FC Barcelona Por: Redacción MB

El Inter no se quedará a Rafinha en propiedad

El club ‘neroazzurro’ no ejercerá la opción de compra por el brasileño por el nivel que está ofreciendo



Rafinha está representando la peor cara de los futbolistas que han salido en busca de minutos en invierno. El brasileño no ha temrinado de adaptarse, de momento, al equipo italiano, y tan solo ha jugado unos minutos desde su llegada.

Rafinha, que aún no se ha estrenado como titular, ha disputado cuatro encuentros como suplente con menos de media hora de juego en cada uno de ellos, algo que resulta claro a la hora de la decisión del club de cara a la próxima temporada. Y es que parece que el menor de los Alcantara tendrá que volver a la Ciudad Condal para volver a sentirse futbolista.



Todo eso sumado a la mala racha interista, está haciendo que Rafinha no se haya aclimatado al Calcio y que su continuidad en el equipo sea una quimera. El Inter tan solo ha ganado un partido de los últimos cuatro y parece que la decisión de hacerse con los servicios del brasileño no ha contentado a todo el mundo en el club.

La salida de Rafinha

La salida de Rafinha ha tenido muy poco que ver con lo que esperaba el Barcelona. La grave lesión que acarreaba el futbolista brasileño hizo que Valverde no pudiera contar con él hasta pasado el parón invernal, algo que le ha restado cualquier opción de ganarse la confianza del técnico. La falta de ritmo de Rafinha y la alta cantidad de competencia en su posición hizo claro que la mejor opción era buscarle salida en enero. Sin embargo, no todo ha ido como se esperaba.

Tras varias semanas de negociación, finalmente el contrato firmado refleja el préstamo por estos cinco meses y medio y una opción de compra por 35 millones de euros. Es este último punto en el que en las oficinas del Camp Nou han terminado insatisfechos. La realidad es que el club tenía la intención de hacer negocio con Rafinha pero la cosa no ha acabado como se esperaba, ni mucho menos.



La oferta inicial del Inter de Milán fijaba que esta cláusula de compra fuera de 20 millones de euros. Ante esta cantidad, los directivos del Barça se negaron en rotundo y se mostraron firmes: que la cifra fuera de 40 millones de euros y que esa cláusula fuera obligatoria. En parte, el Barcelona consiguió lo que pretendía, pero no en su totalidad.


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