2018-03-28 11:03 FC Barcelona Por: Carlos Muñiz

Messi se enfadó, se levantó y se fue harto de tanta humillación

Hoy Messi ha redescubierto la felicidad que tiene en el Camp Nou. Jugar con tipos como Iniesta, Busquets, Rakitic, Jordi Alba o Luis Suárez hacen posible que el número uno aún pueda ser mejor.



Leo Messi ha vivido esta noche la peor hora y media de su vida en un campo de fútbol. No se le recuerda una derrota tan holgada y humillante ni con el Barça ni con Argentina. Cierto que no jugó, pero forma parte del plantel de la albiceleste y se entiende que abandonara su localidad en un palco muy preocupado con el futuro que se le avecina.

Messi siguió el partido en directo el partido junto al centrocampista del West Ham Manuel Lancini y Pepe Costa, responsable de la oficina de atención al jugador del FC Barcelona. Y lo pasó mal. Muy mal. Un problema en el aductor le impidió jugar, aunque apenas unas horas antes Sampaoli había anunciado su alineación. Messi ya sabía lo que se enfrentaba a Argentina. Los conoce de sobra, de su vestuario y de los rivales del Barça en La Liga. Pero nunca imaginó que la albiceleste pudiera ser humillada de esta manera.



Argentina sin Messi no es nada

Las críticas arreciarán en Argentina. ¿Le echarán la culpa a Messi por no jugar? ¿O a sus amigos, esos a los que supuestamente impone en las alineaciones (Agüero y Di María), que tampoco jugaron? ¿Habrán entendido ya Argentina y sus críticos más feroces que la albiceleste sin Messi no es nada? ¿Nada de nada? 

Lo de hoy ante España ha sido esperpético. Argentina ha jugado sin alma y sin ideas. Es posible que, de haber jugado, el partido de hoy lo hubiera podido maquillar Messi con su talento individual, pero para aspirar a ganar el Mundial hace falta mucho más de lo que ha ofrecido Argentina esta noche, que ha sido absolutamente nada. Sólo espíritu camorrista entre sus jugadores. Hoy Messi ha redescubierto la felicidad que tiene en el Camp Nou. Jugar con tipos como Iniesta, Busquets, Rakitic, Jordi Alba o Luis Suárez hacen posible que el número uno aún pueda ser mejor. En cambio, jugar con los tuercebotas que esta noche ha puesto en el campo Argentina es sinónimo de fracaso. Ni el mejor de la historia puede poner orden en este equipo.

Visto lo que Argentina es capaz de hacer, a Messi no se le puede ver más objetivo en el Mundial que hacer lo que suele hacer Cristiano en el Real Madrid, ir a la suya, sacarle brillo a su apellido y ganar algo a nivel individual. Por juego colectivo no hay nada que hacer.




Deja tu Comentario