2018-04-09 12:04 Opinión Por: Redacción MB

Cuanto más hablen del pasillo menos se fijarán en la clasificación

"Enemigo en la contienda, cuando pierde da la mano sin envidias ni rencores, como bueno y fiel hermano". ¡Cuánta mentira en el himno del Real Madrid!



Zinedine Zidane no se ha pasado al lado oscuro, como apuntan hoy en Sport. Simplemente se ha pasado tres pueblos y ha mostrado su verdadera cara, la del cabezazo a Materazzzi en la final del Mundial y la de lacayo de su amo Florentino. Este es el verdadero Zidane, el que se puso a entrenar en España sin haberse ganado la correspondiente titulación, como una Cifuentes cualquiera, el que se escondía tras la eterna sonrisa que hizo soñar al madridismo con la "Felizidane". Zidane siempre ha sido un tipo muy majo con viento a favor, pero en cuanto han venido mal dadas, se ha bajado del barco del fair play y se ha convertido en otro mezquino Mourinho



El pasillo como mejor fórmula para evitar la humillación de los 15 puntos

Parece evidente que los 15 puntos que separan al Barcelona del Real Madrid escuecen en la Casa Blanca. Es muy fuerte que en el mes de noviembre ya se supiera el nombre del campeón y que en diciembre quedara corroborado con un 0-3 inapelable en el Bernabéu. Pasarse seis meses celebrando goles inútiles a lo bestia, con los correspondientes "siiuuuus" de acompañamiento, tiene que ser penoso y lamentable. Pero es lo que ha habido este año porque el Real Madrid de Zidane no ha dado para más. Y estamos hablando de la competición que más ilusión le hace ganar a Zidane según sus propias palabras, cuando podía decir lo que pensaba.

Pero este año el Real Madrid ha sido un equipillo tanto en Liga como en Copa, en donde el Leganés dejó al descubierto todas sus miserias. Y una vez más lo fían todo a la carta de la Champions League con la seguridad de que los árbitros ya echarán una manita cuando más lo necesiten, tal y como ha venido sucediendo en los últimos años y en la actual edición del torneo.



Cuando pierde no da la mano porque le puede la envidia y el rencor

En este ambiente de chasco y decepción, Zidane ha decidido que la mejor manera de evitar el escarnio y la humillación que supondrá para él y sus jugadores su visita al Camp Nou, con el Barça probablemente ya campeón, es desviar el foco de atención del fracaso del Real Madrid al pasillo que no harán los jugadores blancos. Una estrategia digna del más ruín Mourinho. Cuanto más hablen del pasillo, menos se fijarán en la clasificación. Así funciona el aparato de propaganda por el que se rige el Real Madrid. Por cierto, el mismo club que muestra año tras su año su señorío negando el Bernabéu para la final de la Copa del Rey de toda España, también suyo, con absurdas excusas de mal perdedor. ¿Será eso "rebelión"? Y es el mismo club que avergonzó recientemente al mundo mundial cuando perdió una Supercopa en el Camp Nou y sus jugadores no se dignaron a esperar a la entrega del trofeo a los ganadores. Todo ello muy reñido con la letra del himno del Real Madrid: "Enemigo en la contienda, cuando pierde da la mano sin envidias ni rencores, como bueno y fiel hermano". 

No hay mejor pasillo que los 15 puntos

Pues va a ser que no. Cuando pierde no da la mano porque le puede la envidia y el rencor. Al menos al Real Madrid de ahora. ¡Cuanta mentira junta! Cuando el marketing y la propaganda están por encima de los valores, pasa lo que pasa y el nombre del Real Madrid se ensucia constantemente con asuntos tan lamentables como el de la decisión de Zidane (¿seguro que ha sido suya la decisión?) de negarle el pasillo al mejor equipo de España... de momento. 

Sin envidias, ni rencores, dice. Sí, sí... Mucha rabia y frustración acumuladas. "Barça, es aquí", titulaba en su portada hace unos años el diario Marca, señalando al Barcelona dónde debía hacer el pasillo al Real Madrid en un claro intento de humillarle, algo tradicional en su línea editorial de toda la vida. Marca podía indicar al Barça la posición. Con este Real Madrid no hay nada que hacer porque cuando pierde (y más si son 15 puntos) no da la mano. La envidia y el rencor puede con él y el señorío no sabe lo que es. Con su pan se lo coman. En realidad, no hay mejor pasillo que los 15 puntos, el abismo que separa a este Real Madrid del campeón Barça. Eso son hechos, lo demás, el bombardeo que llega desde el aparato madridista, humo y ruido. No basta con la ilusión de desear, ni con soñar. ¡Hechos!