2018-04-12 20:04 Opinión Por: Fede Peris

Cristiano Ronaldo pierde el prestigio y se gana el desprecio

Cristiano Ronaldo no estuvo a la altura del fair play de la afición de la Juventus. Y lo sabe, por eso se disculpó ante los jugadores italianos.



Álvaro Dóminguez, exjugador del Atlético de Madrid y del Borussia Moenchengladbach, sintió ayer vergüenza como futbolista por el comportamiento de vedette de Cristiano Ronaldo, la estrella del Real Madrid que no supo estar a la altura de la grandeza de miras de la afición de la Juventus, que le ofreció su aprecio premiando su gol de chilena pero ante la que ahora se ha ganado el más rotundo de los desprecios.



Los valores y la deportividad no van con Cristiano Ronaldo

Y así se lo recordaba Domínguez en su cuenta de twitter: "El Juventus Stadium ovaciona a Cristiano Ronaldo después de su partido en Turín...
Hoy, él enseña músculo quitándose la camiseta después de un Penalti injusto en el último minuto... ". Los valores y deportividad poco o nada tienen que ver con Cristiano Ronaldo, que se guía más por el egoísmo, el individualismo, la soberbia y la chulería. 

Y dentro de esta filosofía de vida hay que entender el ridículo patético que hizo ayer sacándose la camiseta para mostrar unos musculitos de madelman que le alejan de la especie humana y le convierten en una cosa rara, aunque él piense que está muy guapo. No venia a cuento celebrar como un poseso un gol que no significaba ningún título, que había llegado a través de un penalti fraudulento y que no daba pie a ser celebrado de forma tan desaforada.



A los italianos les molestó su absurda celebración

A los italianos les sentó mal que después del trato excepcional que Cristiano Ronaldo recibió de la afición turinesa, ayer se dedicara a espolear al Bernabéu en su contra, ganándose incluso la tarjeta amarilla por sacarse la camiseta, algo que contempla el reglamento y que debería saber como profesional. 

El propio Cristiano Ronaldo fue a pedirle disculpas a Buffon, consciente como era de que había metido la pata y hecho el ridículo ante el mundo entero. Pero hay que entenderle. Él solo ve goles. Le da igual si son fraudulentos. Su leyenda se ha escrito sobre muchos goles fraudulentos, como los del pasado año al Bayern de Múnich o como el del penalti frente a la Juve de ayer. Cada gol es un palito más en las lista para poder presumir de que como él no hay nadie. Es lo que tiene la estadística, que no explica los trucos que encierran los números. 

Lo que llama la atención es que Cristiano Ronaldo no se avergüence de sus propias horteradas. Lo de los musculitos ha servido para que las redes sociales se rían de él comparándole con muñecos de plástico o cartón piedra. Y es que una cosa es ser ambicioso y presumir de espíritu competitivo y otra hacer el ridículo ante el mundo entero sin que nadie le advierta que la está pifiando. Lo de ayer fue muy desproporcionado. Y luego se extraña de que le abronquen en todos los campos. Es imposible que caiga bien a nadie fuera del Bernabéu. Pareció que lo consiguió con la afición de la Juve y ya se ha ganado su repulsa. Mucho músculo y poco cerebro. 

El Juventus Stadium ovaciona a Cristiano Ronaldo después de su partido en Turín...
Hoy, el enseña músculo quitándose la camiseta después de un Penalti injusto en el último minuto... #Valores #Deportividad — Alvaro Dominguez (@Adominguez15) 11 de abril de 2018