2018-04-24 09:04 Leo Messi Por: Fede Peris

Salen a la luz los tres secretos de Leo Messi

Desvelan varias chocantes curiosidades sobre el crack que habían permanecido ocultas.



A sus 30 años, pocos retos se le resisten a estas alturas a Leo Messi, consagrado como el mejor jugador de la historia y que sigue batiendo todos los récords. Protagonista sobre el terreno de juego, también destaca por el poco ruido que intenta hacer fuera de él, al alejarse siempre de la polémica y de la atención mediática, lo que le ayuda a desconectar y a verse tan expuesto. Precisamente, este comportamiento ha ayudado a que sus manías y costumbres no trascendieran a todo el mundo, a pesar de que tres de sus secretos particulares han visto recientemente la luz.

El primero de ellos, según cuenta el ex seleccionador Alfio Basile, es que, al menos en el pasado, el '10' arrancaba pequeños trozos de césped y se los llevaba a la boca: “Al principio, yo le decía a Messi que se parara detrás del ‘5 ‘rival y que cuando tuviese la pelota en ese sector del campo encarara todos los tiros mano a mano con el marcador central de ellos, porque con su habilidad se lo limpiaba y enseguida quedaba frente al arquero”, comenta el técnico en su libro, donde especifica que "no había caso. Al ratito de indicarle eso, lo veías parado en la punta, como ‘wing’ (ala) derecho (a), mascando un pastito (trozo de hierba). Porque viste que él masca pasto que va arrancando de la cancha en medio de los partidos”.



Los poderes sobrenaturales del '10'.

Otro secreto, esta vez los 'poderes sobrenaturales' del crack, ha sido desvelado por Fernando Signorini, preparador físico de la albiceleste: “Él iba haciendo jueguitos (dando toques) sin que se le cayera la pelota, desde una punta a la otra de la cancha. Así que me fui acercando por detrás, sin que me escuchara ni percibiera mi presencia, para sacarle la pelota con un solo movimiento”, cuenta, antes de revelar cómo terminó: “Tomé impulso y, viéndolo tan absorto con la pelota, levanté la pierna derecha a 30 centímetros suyos para punteársela, pero en el instante final de mi movimiento él hizo ‘tac’ y evitó que se la sacara”.

El último de los secretos del genio culé tiene que ver con los cordones de sus botas y los porteros rivales: “Yo tengo las manos sobre los cordones como si me los estuviera atando, pero nunca los miro, porque la vista la tengo puesta en la barrera, ya que lo que trato de observar es el arco ente las piernas de los jugadores que la forman. Una vez que noto que el arquero no se va a mover más, ahí decido adónde la voy a pegar”, habría confesado en una ocasión el crack a varios periodistas argentinos.


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