2018-04-25 23:04 FC Barcelona Por: Fede Peris

Hasta en Alemania se lo saben: "¡Así, así, así gana el Madrid!"

El público del Allianz mostró su disgusto por los cuatro penaltis birlados al Bayern, más claros que el de Benatia sobre Lucas Vázquez, y expresó su queja en castellano.



El Bayern-Real Madrid es un clásico histórico del fútbol europeo. Quizá por eso la afición del Bayern sabe muy bien, después de 25 partidos, lo que puede suceder cuando el rival es el Real Madrid y el resultado está ajustado. Y ha ocurrido lo previsible, lo que todos se temían después de lo de Oliver en el Real Madrid-Juventus y lo de Kassai en el Real Madrid-Bayern de la temporada pasada. Cuando el Real Madrid necesita recurrir al comodín del árbitro, éste nunca falla. Hoy tampoco.

Hasta cuatro penaltis en el área del Real Madrid

Los jugadores del Bayern le han reclamado a Kuypers, el árbitro que le dio la Décima al equipo blanco, hasta cuatro penaltis y la expulsión de Carvajal, que no debió llegar a la media hora de partido. Pero Kuypers, un colegiado muy político, que domina la diplomacia y sabe mejor que nadie lo que debe hacer en cada momento, no se inmutó ante las protestas y arbitró a su manera. A la manera que más convenía al Real Madrid, de forma que el Bayern-Real Madrid pasa a formar parte de la leyenda negra del Real Madrid, de los partidos bajo sospecha que permiten a final de temporada presumir de títulos obtenidos de manera fraudulenta.



En el minuto 2 de partido se produjo una mano clara de Carvajal dentro del área, desviando la trayectoria del esférico. Demasiado pronto, debió pensar Kuypers. Y no pitó nada. Tres minutos más tarde el mismo Carvajal derribaba a Lewandowski dentro del área. "Sigan, sigan", fue la respuesta del árbitro holandés.

En el minuto 8 Kuypers perdonó la amarilla a Sergio Ramos por una entrada durísima a Lewandowski que ni siquiera fue entendida por el árbitro como falta. Cinco minutos más tarde era Lucas Vázquez quien pisaba con intencionalidad a Kimmich sin que el árbitro encontrara nada punible en su acción.

Y aún se produciría un tercer penalti en el área madridista cuando Casemiro derribó a Lewandowski dentro del área en el minuto 28 en una falta mucho más clara que la de Benatia sonbre Lucas Vázquez, pero el área era la del Real Madrid y en esos casos a los árbitros "inteligentes" les cuesta más pitar lo que ven o prefieren no ver. 



En el minuto 34 se produjo otra entrada de tarjeta de Carvajal a James que el árbitro no castigó. Carvajal, a estas alturas del partido ya debería haber sido expulsado. Pero era Carvajal y era el Real Madrid. Y la temporada está en juego y nada puede apartar al equipo de Florentino de Kiev, porque no llegar a Kiev sería sinónimo de fracaso y eso no se puede consentir después del ridículo en la Liga y en la Copa. 

La leyenda arbitral del Real Madrid ya traspasa fronteras

Como no le enseñaban tarjeta, Carvajal le metió un viaje a Rafinha. Entonces sí, el árbitro se vio obligado a coger por banda a Carvajal, el reincidente, para mandarle un aviso de que se andara con más cuidado porque de lo contrario no tendría más remedio que amonestarle. Mayor sensibilidad con los intereses blancos, imposible.

En el minuto 64 hubo otro penalti de libro por derribo de Sergio Ramos a Thomas Muller. ¡Cuatro penaltis no señalados en el área del Real Madrid! Y aún tuvimos que soportar las caritas de niño mimado y consentido de Cristiano Ronaldo, por no conseguir un reto personal porque le anularon un gol. Y se quedó sin marcar. ¡Menudo berrinche! Hubiera sido el colmo que Kuypers le hubiera concedido el tanto a Cristiano Ronaldo después de colocarse el balón con el brazo. Se habría notado dermasiado y lo normal es que parezca un accidente.

Y eso ha sido el Bayern-Real Madrid, un accidente arbitral que ha decantado la eliminatoria del lado madridista al más puro estilo merengue. Y con el Allianz Arena gritando en perfecto castellano: "Así, así, así gana el Madrid" La fama del Real Madrid ya traspasa fronteras. No es sólo un problkema doméstico. También poreocupa en Europa el trato de favor constante que recibe el equipo madridista en la Champions League.

 

 


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