2018-04-26 08:04 Real Madrid Por: Ricard Cardona

Lección del Madrid al tiki-taka que dejó Guardiola en herencia

Los fantasmas de 2014 regresaron al Allianz Arena con la visita merengue.



Cierto es que el Real Madrid no gozó del control del partido en el Allianz Arena, así como sus ocasiones de gol no fueron tantas como las que generó el Bayern de Múnich. Sin embargo, el vigente campeón dio toda una lección de efectividad y de potencia arriba que trastabilló los planes de un equipo alemán que vivió una pesadilla sufrida hace cuatro años en el mismo escenario, salvando las distancias con el marcador.

Al igual que sucediera en 2014, con Pep Guardiola como entrenador, el Real Madrid se impuso al gigante bávaro en su propia casa pese a que el conjunto germano conservó la posesión del balón. Lo que en teoría iba a ser la base del éxito muniqués, implementada por el técnico catalán a su llegada al banquillo del Allianz Arena en 2013, ha terminado siendo una de sus cruces. Anoche, volvió a ser un factor clave.



Estéril dominio del Bayern en posesión y pases.

El Bayern quiso la pelota y la tuvo: 55.6% en el primer tiempo y 64.9% de posesión tras el descanso, por un 39.7% global de los merengues, su peor dato desde el pasado Clásico de Liga antes de Navidades. Tampoco sirvió que el Bayern pasara más -585- pases que los blancos -392- y con más índice de éxito -85.8% de acierto frente al 80.9% blanco-, pues fueron los de Zidane los que se impusieron en el marcador.

De hecho, lo que hizo el conjunto merengue en Alemania fue una 'masterclass' de cómo hay que ganar los partidos en Champions. Jugando con la cabeza fría, con una gran intensidad y una capacidad de sobreponerse a las adversidades, además de una concentración que es clave y que fue el principal pecado del rival merengue durante todo el encuentro.


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