2018-05-20 17:05 FC Barcelona Por: Redacción MB

Xavi se despide de Iniesta con una emotiva carta

Xavi Hernández ha escrito una carta de despedida a Andrés Iniesta en 'El Periódico'.



Xavi Hernández se ha despedido públicamente en una carta publicada en ‘El Periódico’ del que ha sido su gran socio en los terrenos de juego: Andrés Iniesta. El catalán ha recordado algunos aspectos del pasado, entre ellos, unos momentos duros por los que pasó el manchego. También que no confiaban en ellos como compañeros en el centro del equipo, y de lo que ha significado en la historia azulgrana.

La carta de Xavi a Iniesta

La primera vez que le vio jugar: “Aún recuerdo la primera vez que vi jugar a Andrés. Yo estaba en el juvenil: él, en el infantil. Alguien del club me dice: ‘Xavi, abajo hay un chico que va a ser la hostia. ¡Dicen que es buenísimo!’ Están él y otro, Troiteiro, que viene a ser como Mario Rosas. Andrés se parece mucho a ti’. Pero cuando le vi jugar, me dije a mí mismo: “¡Qué va! ¡Este no se parece a mí como dicen! ¡Qué va! ¡Este es diferente!' Este tiene más salida, más regate, se puede ir a una banda, es capaz de hacer una croqueta… Es muy diferente a mí porque yo juego de cuatro, mucho más posicional, como Pep en su época o Busi lo hace ahora. Andrés, en cambio, podía jugar de ‘cuatro’, de ‘ocho’, de ‘seis’ y hasta de extremo. Ya de niño se le veía una pinta de maestro por la manera en que utilizaba el cuerpo antes de recibir el balón, usando las dos piernas para jugar. Ahora puede parecer hasta normal, pero en esa época era revolucionario porque él igual hacía un control orientado con la pierna derecha que a la jugada siguiente lo ejecutaba con la izquierda. Lo que más sorprendía era ese estilo tan suyo de orientar el balón con el cuerpo, sin necesidad siquiera de tocarlo. Lo veías jugar y era un espectáculo”.



Iniesta es el jugador con más talento de la historia de España: “Andrés es, para mí, el jugador con más talento de la historia de España, que yo haya visto, eh…. Tiene un talento espectacular. Si hablamos de la persona, es un escándalo. Un tío admirable en todos los sentidos. Ejemplar, altruista, empático, jugador de equipo, ganador, líder en el campo, siempre quiere el balón… ¿Sabe la gente lo que significa eso? Cuando muchos no quieren la pelota ni en pintura porque es una encerrona, él siempre la pide. Andrés siempre la quiere. Cuando otros jugadores piensan “ay, ay, ay” o “no, no me la des, por favor, ahora no”, Andrés venía y decía: “Venga, dámela. Dámela ya, por favor”. Es una bendición para los demás”.

Iniesta tiene ángel: “Al final, Andrés es un tío que tiene ángel. No me preguntes por qué, pero él lo tiene. Es como Iker Casillas. El resto no lo tienen; ellos, sí. Tienen ángel porque en el momento justo te sacan de la chistera el pase ganador, la parada ganadora, el balón ganador, el gol ganador… Lo hemos vivido con Andrés en el Barça, en la selección. En Stamford Bridge, en Johannesburgo, hasta en esa final de infantiles en el Camp Nou”.

Decían que no podían jugar juntos: “Y recordar ahora que decían que no podíamos jugar juntos… Ya se sabe, máquina. ¡Esto es el Barça! Un club lleno de debates. A mí me sabía mal por él porque siempre dije que yo necesito a mi lado a personas que se asocien. Yo me entiendo mejor con los de calidad técnica, que no con los físicos. Claro que esos jugadores fuertes son importantes, pero mira a Andrés, Leo y Busi…  Me jodían esos debates en los que se decía que el Barça necesitaba músculo. ¡Pero qué me estás diciendo! El músculo más importante para jugar a fútbol es el cerebro, como ya decía Cruyff. Es el más importante y valioso. Es verdad que los dos lo sufrimos en silencio”.



La final de Champions de 2006: “Todavía recuerdo la Champions del 2006 cuando yo me rompí el cruzado y él asumió toda la responsabilidad. Jugó de medio centro, ¡sí, de medio centro! en Lisboa y Milán. ¡Menudo espectáculo dio ahí! Llegamos a la final de París y Rijkaard no le pone de titular. Cuando me entero, le digo a Puyi: ‘¿No juega, Andrés, nano… No juega, no juega… Pero cómo es que no juega…’. Entonces, Puyi me responde: ‘No sé, no sé’… En realidad, nadie lo sabía ni tampoco lo entendía porque venía de hacer auténticos partidazos en Lisboa y Milán. Cuando él apareció en la segunda parte, todo cambió. Puso en orden las cosas. A su manera, claro. Calladito, sin decir nada, pero, junto a Larsson y Samuel, cambiaron la final. Seguro que por dentro llevaba un cabreo de narices, pero lo primero que hizo fue pensar en el grupo y en el equipo. Ese cabreo le ayudó a ser aún mucho mejor. Otro habría tirado las botas en el vestuario o habría reaccionado mal. Él, no. Eso le hace más fuerte. Con su estilo, sin decir ni una palabra, pero demostrando en el campo que se habían equivocado con él. Ese es Andrés”.


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