2018-06-13 09:06 FC Barcelona Por: Ricard Cardona

Florentino también se gasta una fortuna en técnicos

El Real Madrid lleva en la última década casi 30 millones de euros gastados... ¡en entrenadores!



En Madrid les costó asumirlo, pero finalmente encontraron el camino para intentar tapar la dura realidad que acecha al club blanco: mientras que la columna vertebral del Barça la conforman los jugadores de la cantera, fue la cartera la que fijó los cimientos del Real Madrid de hoy día. Una verdad incontestable que la prensa merengue ha intentado tapar hablando de otras tonterías, a pesar de que no ha sido suficiente. Sin embargo, el golpe de talonario de Florentino Pérez no se limita a los cracks, ni siquiera tampoco a los porteros. Hasta los entrenadores que han pasado por el Bernabéu han llegado a precio de oro.

Desde que el mandatario blanco regresara a Chamartín, se ha gastado casi 30 millones de euros sólo en pagar las cláusulas de los técnicos que ha traído. Concretamente, son 26,5 'kilos' los que ha desembolsado, sumando los dos que ha pagado a la Federación para liberar a Lopetegui de su cargo de seleccionador y desestabilizar por completo a la Roja cuando está a las puertas de iniciar su andadura en el Mundial de Rusia.




Florentino se gasta una millonada también en entrenadores.

De toda esta millonada, el de Jose Mourinho fue el fichaje más caro con diferencia: un Florentino desesperado llegó a pagar 16 millones para sacarlo del Inter de Milán. Carlo Ancelotti -4,5- y Pellegrini -4- completan la lista de entrenadores que han costado una fortuna. De todos ellos, sólo Ancelotti llegó a levantar una Champions, mientras que el portugués exprimió las miserias blancas y el argentino se fue por la puerta pequeña.

Sólo dos de los técnicos blancos durante el mandato de Florentino llegaron gratis: se trata de Rafa Benítez y de quien fue su sucesor y hasta ahora técnico merengue, Zinedine Zidane. A pesar de los títulos logrados por el francés, que no costó ni un euro, parece que el presidente no aprende ni siquiera de sus aciertos, y ha vuelto a la carga con su talonario.