2018-10-01 17:10 FC Barcelona Por: Redacción MB

El Real Madrid se acompleja ante los grandes

Los partidos ante los grandes dejan en evidencia al nuevo Real Madrid de Lopetegui



Tres partidos importantes ante grandes equipo y tan solo un empate. Ese es el balance del Madrid de Lopetegui en esta temporada, que ya se ha enfrentado dos veces al Atlético de Madrid (en la Supercopa de Europa con derrota y en LaLiga con el pobre empate de este fin de semana) y una vez al Sevilla (cayendo estrepitosamente por 3-0).

Y queda claro con estos números que el Madrid tiene complejo. Tan solo gana a los equipos más pequeños y está teniendo suerte de no enfrentarse en este inicio de campaña con conjuntos de mayor nivel, ya que sus números podrían ser, incluso, peores.



Pero no solo es algo que venga de la era Lopetegui, ya que los blancos tan solo han podido sacar 6 puntos de los últimos 11 enfrentamientos en el Bernabéu ante el Barça y el Atlético de Madrid. Es decir, 6 de 33 puntos posibles, una cifra ridícula que denota el complejo blanco. Seis campañas consecutiva llevan los blancos sin ganar al Atlético en su propio feudo, mientras que de los últimos cinco encuentros en el Bernabéu ane el Barça solo ha ganado una vez, perdiendo los otros cuatro.

Y gracias al VAR...

El VAR no es la solución para los problemas del fútbol si la clase arbitral se empeña en utilizarlo según su conveniencia. Según la conveniencia del Real Madrid. En apenas una semana hemos podido comprobar cómo el VAR sirve para restarle puntos al FC Barcelona y dárselos al Real Madrid. Lo de siempre en la historia de esta competición.

En el derbi hubo un penalti de libro de Casemiro en el Real Madrid-Atlético tocando el balón con la mano dentro del área teniendo el brazo despegado del cuerpo y desviando la trayectoria del balón. El VAR estaba ahí, pero, pese a las protestas colchoneras, el árbitro no se dignó a consultar la jugada... no fuera a ser que se viera obligado a señalar penalti contra el Real Madrid.



Luego Sergio Ramos atizó un manotazo sin balón al jugador del Atlético Correa, lo que significó una agresión con todas las de la ley. Pero Sergio Ramos ya tenía una tarjeta amarilla y el colegiado, Martínez Manuera, optó por hacerse el sueco en una clara demostración del doping arbitral que está adulterando el campeonato español.


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